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Herbin: la voz

Fue, en esta cadena, la voz de los que estaban en cadenas.

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Durante los años que dirigí Hoy por Hoy Fin de Semana, yo llegaba a Caracol Radio, temprano en la mañana, cuando Herbin Hoyos salía de la cabina repleta de gente.

Eran unas jornadas extenuantes las que se aplicaba en las Voces del Secuestro, y en Colombia Universal, y en Amanecer en América, y en todos los espacios que tejía alrededor de una tragedia nacional que él asumía periodísticamente para confortar y acompañar, para ser el pilar que emocionalmente sostenía a cientos de secuestrados en la selva y, además, a sus familias.

Sin embargo, después de una madrugada rebosante de dureza, de desconsuelo, de malos humores, él salía contento, con buen ánimo, siempre amable, convencido de que estaba cumpliendo con un deber al que se había consagrado. Sí, Herbin fue la voz de los secuestrados y de sus familias. No muchos podrían decir lo mismo con tanta seguridad y carácter.

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Herbin Hoyos visibilizó miles de dolores de nosotros los colombianos y siempre tuvo tiempo para oír a las familias, para brindarles ese consuelo y, además, para poner a esos seres golpeados, sufridos, al aire, para que se cumpliera la función completa de alentar y fortalecer a las víctimas, las que estaban en las selvas privadas de la libertad y a sus familiares, en los pueblos y ciudades, privados de la tranquilidad.

Muchos colegas del exterior no podía entender que se dedicara a eso, porque no hallaban como poner al secuestro como fuente periodística, al lado de judiciales, salud, política, economía, deportes, cultura... no podían creerlo. Pero en Colombia sí entendíamos lo que él hacía.

Su último contacto con el gran público el 22 de enero, fue en redes sociales, donde dijo lo siguiente: "Gracias a todos por sus oraciones, por su fe, por su solidaridad y su acompañamiento en esta nueva prueba de vida. Aquí sigo guerriando cada respiro, Cada toma de aire es una oportunidad más que apuntalo con sus oraciones, la fe en Dios y en los médicos. Sigan orando, por favor".

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Su familia estuvo a su lado. Con mucho cariño su hermano Huber nos mantenía al tanto a los colegas, incluso le grabamos varios videos de ánimo y nos alegró mucho hace unos días cuando Huber nos contó que había signos claros de recuperación. Pero como hemos visto en tantos casos, el coronavirus es traicionero, indescifrable, implacable.

Era un loco Herbin. Un loco enamorado de su oficio y de esa devoción por los demás. Y digo que era loco y aventurero, porque se metía en todas partes y no sabía que era eso que llaman miedo. Y era piloto, y se trepaba en avionetas y ultralivianos, y andaba feliz en su moto por toda Colombia... y no tuvo nunca freno para expresar, en la política y en todo, lo que pensaba. Nunca se traicionó.

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Por alrededor de un cuarto de siglo, Herbin Hoyos llevó a la noche una luz de esperanza para las familias de los secuestrados desde los micrófonos de Caracol Radio. Tal vez usó este que tengo hoy frente a mí. Fue compañía y aliento de cientos de colombianos que, en las selvas, esperaban de la radio oír su recia voz de ánimo y, junto a ella, la de sus familiares. Y eso no lo puede desconocer nadie. Ayer en la tarde, cuando contamos que había muerto, hubo tristeza en miles de hogares colombianos. Tanto les dio; tanto recibe hoy su memoria. Solo agradecimiento para él.

Fue, en esta cadena, la voz de los que estaban en cadenas.

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