EDITORIAL

¡Aquí vivimos “clavados”!

A los colombianos nos clavan con impuestos, con políticos deshonestos, con leyes injustas, con malos tratos en el exterior, con negocios chimbos…

Ayer D’Arcy Quinn, cuando revelaba alguno de sus secretos se refirió a la situación de uno de los protagonistas de la noticia en el sentido de que lo habían “clavado”. Y confieso que se me saltaron los ojos porque a veces uno peca de cierta prudencia en el lenguaje, y tuve la efímera sensación de una referencia poco adecuada.

Eso pasa porque uno es pacato y prejuicioso. La verdad es que clavar, además del sentido de introducir un clavo u otra cosa con la fuerza de un golpe, tiene el amparo de la Academia de la Lengua como coloquialismo en varios países latinoamericanos.

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El sentido, es más o menos el que usamos aquí: dejar clavado a alguien es engañarlo y perjudicarlo, estafar a alguien cobrándole por algo más dinero de lo justo (lo cual nos lleva a otro coloquialismo, porque clavar a alguien es también tumbarlo). Y hay un sentido que es mi preferido y que compartimos con los cubanos: imponer a alguien una tarea desagradable y molesta.

Esta semana es una semana de tensiones políticas, en la que creo que debemos buscar espacios más relajados y amables, que nos permitan superar estos días que, como digo, tienen muchas nubes oscuras flotando por encima. Y por eso les proponemos hoy como tema del día que nos cuenten en qué cosa creen que nos clavan a los colombianos, usando el numeral #MasClavadosQue

Planteo uno de mi cosecha: más clavados que un candidato tratando de ganar las elecciones sin hacer trampa y evitando torcerse. A los colombianos nos clavan con impuestos, con políticos deshonestos, con leyes injustas, con malos tratos en el exterior, con negocios chimbos, con productos para la salud que no funcionan… Cuéntennos con que sienten ustedes que nos clavan todos los días.

 

 

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