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EDITORIAL

Inolvidable

Qué hombre maravilloso. Me hace falta, Padrino. Le hace falta a la audiencia. Nos hace falta a todos.

La radio es irresistible. Cuando se habla de la magia de la radio, hay que reconocer que es uno de los lugares comunes más valiosos y ciertos. Tiene muchas cosas gratas la radio: inmediatez, calidez, sensibilidad, emoción, imaginación… como pocos otros medios, la radio permite que la gente conozca a quienes la hacemos, y vaya haciéndonos parte de su vida.

Y sucede que la gente que hace radio termina compartiendo unos vínculos muy fuertes, y no siempre visibles. Cuando yo hacía el programa de las 10 de la mañana, aquí en Caracol Radio, tuve la oportunidad de conocer a Alberto Piedrahíta Pacheco. ¡Cómo no saber quién era! Pero conocerlo fue otra cosa.

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Primero, fue un privilegio enorme: conocer a una figura única e irrepetible de la radio y de los medios. Y, después, disfrutar de lo que yo llamaría “calidez con carácter”.

Porque “El padrino” era recio, fuerte, una pieza hecha para no doblarse, para no oxidarse. Pero se permitía entrar en los corazones de todos los que lo trataban, gracias a su fino sentido del humor y a sus puntillas críticas. Y ayudaba sin dudarlo a quien quisiera hacer del periodismo y de los medios su vida, porque “El padrino” no conocía de tacañerías emocionales.

Ayer se cumplieron los cinco años de su muerte, y lo recuerdo siempre aquí mismo, parado detrás de este vidrio que tengo a espaldas. Él, del lado de la redacción, y yo en cabina, comenzando nuestro encuentro de casi todos los días con mímica, señas y sonrisas.

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 Si usted quiere reencontrase con Alberto Piedrahíta Pacheco y sus años en los medios, que son parte de la historia de este país, cómprese un libro que se llama “El padrino de la radio en Colombia”. Lo firma su nieta, Laura, y su lectura es un ejercicio inspirador. Y quiero hoy recordarlo en sus propias palabras, gracias a la excelente charla que dio a los amigos del programa Culturama, a Guillermo Montaña, a Federico Arango. Gracias a ellos, un momento con “El Padrino”.

Qué hombre maravilloso. Me hace falta, Padrino. Le hace falta a la audiencia. Nos hace falta a todos.

Y quisiera que supiera que no lo olvidamos, que lo recordamos con admiración y aprecio, en esta semana que cumplimos cinco años de su partida. La partida de un hombre que nunca se ha ido.

 

 

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