El turista que queremos
Juan Pablo Ruiz, experto ambientalista, resalta el salto que hubo entre 2015 y 2017 de las visitas a los parques naturales: 70%

En el festivo del 5 de noviembre, Hora 20 invitó a expertos en turismo, ahora que están próximas las vacaciones de fin de año, para mirar el tema desde las diferentes ópticas: del tipo de turismo que llega a nuestro país, del que nos sirve y del que definitivamente no, y de las opciones que se han abierto para disfrutar de nuestras riquezas naturales tras la firma de los acuerdos de paz.
Sin duda, nos hemos convertido en un país de interés para millones de extranjeros que crecen año por año, porque se sienten más seguros, porque tenemos mejores hoteles y carreteras, por nuestra riqueza cultural y porque hay un nuevo país por descubrir gracias a nuestra biodiversidad.
Pasamos de 2.5 millones de visitantes hace menos de una década a 6.5 millones el año pasado. Pero a la vez hay cuestionamientos sobre algún tipo de turismo que está llegando dentro de esta avalancha, como el mal llamado turismo sexual o el que atraen los nocivos estereotipos del narcotráfico que alimentan algunas series y películas sobre Escobar.
Juan Pablo Ruiz, experto ambientalista y economista, resalta que después del petróleo, el turismo es el que sector que más le genera visas al país, más que el carbón y el café. Asegura que detrás del auge están las condiciones de paz del país.
Juan Pablo Franky, vice ministro de Turismo, destaca que en la mira del gobierno está apoyar el turismo sostenible porque se mantiene en el tiempo y construye con la comunidad y el medio ambiente.
Dentro de los que más están creciendo, el gobierno subraya el de naturaleza que atrae el turista internacional, más que al nacional en muchos casos, junto con el cultural, el de eventos de nivel mundial y el de salud que se ha vuelto atractivo para los habitantes de las islas del Caribe.
Según Zared Garzón, subdirectora de Prevención de la Fundación Renacer, las comunidades deben ser las primeras beneficiadas por el turismo.
Anota que hay que decirle al turista qué clase de visitante queremos que sea: el que no viene a acabar los recursos naturales, el que respeta el patrimonio cultural y el que no va cometer delitos contra niños y niñas de comunidades vecinas de las instalaciones hoteleras.
Para Alexander Restrepo, quien se ha dedicado a estudiar el fenómeno del “turismo sexual”, independiente de celebrar las cifras del aumento de visitantes extranjeros en los últimos años, hay que llamar la atención sobre el punto de la ética y la moral de los extranjeros que vienen en busca del placer sexual porque en ese medida se puede poner la lupa a la forma como el Estado ejerce soberanía sobre sus territorio, hace cumplir sus leyes y hace respetar los derechos de la población marginada de la que se aprovechan quienes promueven ese mercado irregular de turismo.




