Australia cuestiona ante el Tribunal de Justicia de la ONU que Japón cace ballenas
Australia ha denunciado a Japón ante los jueces de la ONU por comerciar con la carne de cetáceo y pide que se ponga fin a esta práctica.


Tokio, de su lado, asegura que sus incursiones en la Antártida, iniciadas en 1987, son legales y responden a fines científicos. Ambas partes se verán las caras durante las vistas orales del contencioso, al que se ha sumado Nueva Zelanda en apoyo de la postura australiana
Japón es uno de los principales socios comerciales de Australia, detalle que la delegación de Canberra ha subrayado en su alegato inicial con la siguiente frase: “Diferimos en un solo extremo, la caza de ballenas, para la que pedimos una definición exacta de lo que constituye un interés científico. Porque Japón ejerce una actividad comercial enmascarada. Pero atesoramos nuestra buena sintonía”. La defensa de las ballenas a escala internacional se remonta a 1972, cuando la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano, celebrada en Estocolmo, aprobó una propuesta de moratoria de una década en la caza comercial. Así podría recuperarse la población de cetáceos amenazados de extinción
En 1982, la propia CBI decidió por fin detener la caza comercial imponiendo la moratoria, que entró en vigor en la temporada 1985-1986. A pesar de ello, Japón siguió cazando al acogerse al artículo VIII de la propia Convención, que permite la captura con fines científicos. Aunque no participan en este diferendo, también Noruega e Islandia promueven actualmente la caza controlada para usos comerciales




