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¿Para qué ha servido Medellín me Cuida en un año de funcionamiento?

La Fundacióm Karisma tras una investigación afirmó que los usos de la aplicación se extendieron y empezó a ser un sistema de vigilancia

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El 5 de abril de 2020, apenas dos semanas después de que en Medellín y Antioquia comenzó el primer confinamiento por la pandemia del coronavirus, el alcalde de Medellín anunció la que, dijo, sería “la estrategia más poderosa” para enfrentar el covid-19. En un video publicado en su cuenta de Twitter, Daniel Quintero aseguró que la plataforma Medellín me Cuida ayudaría a tomar decisiones en temas de salud, vivienda y alimentación.

Aunque no quedaba muy claro cómo el formulario del que hablaba el alcalde facilitaba esas decisiones, con el anuncio empezó una discusión en dos vías. Por una parte, los cuestionamientos sobre la seguridad de los datos almacenados en esa plataforma y el riesgo de posibles violaciones a la privacidad. Al mismo tiempo, en las semanas siguientes, la idea reproducida por la Alcaldía de Medellín de supuesto éxito de esa estrategia en la atención de la pandemia.

Por ejemplo, el 3 de junio, el alcalde publicó en su cuenta de Twitter un hilo en el que decía que Medellín me Cuida era, “quizá, la estrategia más efectiva contra el COVID-19 en América Latina” y dijo que no se trataba solo de una aplicación, sino de “una revolucionaria forma de repensar la intervención del Estado”.

Sin embargo, la plataforma tecnológica siguió siendo el centro de las críticas. Además de los cuestionamientos sobre el uso de los datos, la posibilidad de que fueran usados con otros fines y sobre los vacíos legales en sus términos y condiciones, que fueron modificados por lo menos cuatro veces, también se cuestionó que se personalizara la estrategia en la figura del alcalde.

El concejal Daniel Duque afirma que Medellín me Cuida “no sirvió como mecanismo efectivo para crear cercos epidemiológicos que impidieran la propagación del contagio” y agrega que una de sus falencias es la desconexión con datos del Censo Nacional de Población y del Sisbén. “Para lo único que terminó sirviendo fue para recoger un montón de información, para que luego el alcalde de Medellín, a nombre propio, enviara mensajes de texto a los celulares diciendo que podían reclamar un dinero, como si fuera de él y no de todos los contribuyentes”.

Los mensajes de texto que menciona Duque llegaban a los números de celular registrados por los ciudadanos en la plataforma, anunciaban la entrega de 100 mil pesos en cualquier punto de atención de una empresa de giros y cerraban con un “atentamente: Daniel Quintero, alcalde de Medellín”. Otros eran mensajes genéricos con recomendaciones como lavarse las manos o usar el tapabocas y, la mayoría, anunciaba el número de casos en el perímetro más cercano a la vivienda de las personas registradas.

La Fundacióm Karisma, dedicada a la promoción de derechos humanos en el mundo digital, es una de las organizaciones que ha analizado la plataforma. Una de sus conclusiones es que hubo una desconexión con la información nacional para la toma de decisiones en salud y, además, que con la apertura económica empezó vulnerar derechos.

Juan Diego Castañeda, coordinador de investigación de Karisma, explica que la aplicación empezó con el objetivo de categorizar grupos familiares, establecer grupos que requerían atención especial y administrar y mitigar los efectos de la pandemia. “Sin embargo, lo que vivimos es como los usos de la aplicación se extendieron y empezó a ser fue un sistema de vigilancia”.

Pero ese sistema de vigilancia que cuestiona Karisma no significa, necesariamente, que haya tecnología o personas revisando los movimientos de los ciudadanos. Lo que dice esa organización es que ha representado condicionantes a los derechos de ciertos grupos de personas, además, con un sesgo de clase. Eso, en especial, desde que se implementó Medellín me Cuida en su módulo para empresas.

“Así empezó la forma de control más fuerte por varias razones. Primero, una empresa tiene que estar constituida legalmente para haberse registrado y además tiene que registrar a sus empleados. Estos empleados tienen que estar registrados en el módulo de personas, que se complementa con el número de registro de servicios públicos de EPM. Entonces, había una interconexión de información muy fuerte para determinar exactamente quién era quién y quién tenía relación con una empresa o con una familia. Y esto generó un problema gravísimo de violencia contra ciertos grupos”, dice Castañeda.

Para Karisma, que a finales de abril presentará un informe con su análisis sobre Medellín Me Cuida, la plataforma terminó limitando el acceso al trabajo, a la movilidad y a otros derechos, sobre todo de las personas que sobreviven de la informalidad y de la población de más bajos ingresos.

“Todo este grupo de personas cuyo sustento depende de trabajar en la calle, tenía que registrarse en la plataforma para que se les permitiera salir. Pero estas personas, por el diseño de Medellín me Cuida, no podían hacerlo porque no podían registrarse para las excepciones para salir a trabajar porque no tenían empleador o, si lo tenían, no era formal. La policía se encargó de hacer el control de las medidas de salud pública y esto fue lo que llamamos una securitización de la salud pública. Conocemos cómo los enfrentamientos y las interacciones con la policía son momentos de riesgo para muchas personas”, explica Castañeda.

Mientras tanto la Alcaldía insiste en que la información entregada por las personas que se registraron ha sido custodiada adecuadamente. En una entrevista en Caracol Radio el 14 de abril, el alcalde Quintero dijo que no hay nadie en “que pueda decir que ha recibido información o ha sido contactado para uno u otro propósito por la información que entregó. Esa información la cuidamos con un celo tremendo y esperamos, porque así quedó consignado en los acuerdos de servicio que se firman cuando la persona se registra, que la información será borrada cuando pase la pandemia. Quisiéramos obviamente utilizarla para mil otras cosas, pero nos comprometimos, pusimos nuestra palabra en ese sentido y así será”, dijo el alcalde.

Pero esa idea de que los datos no han sido usados con otros propósitos es por lo menos discutible. En enero, a los celulares de las personas registradas fueron enviados masivamente varios mensajes que invitaban a votar en las elecciones de Presupuesto Participativo. La relación con el propósito original de Medellín Me Cuida está en que los mensajes hablaban de las afectaciones de la pandemia, pero, incluso, inducían las elecciones de los ciudadanos. Uno de ellos decía textualmente: “La pandemia nos afectó, pero con el decreto 0901 de 2020 de Presupuesto Participativo podemos votar en www.medellindecide.co los proyectos que mitigan los efectos del COVID-19”.

Y eso expone un riesgo futuro que señala José Alejandro Bermudez, abogado y ex superintendente Delegado para la Protección de Datos Personales: “Las grandes bases de datos que se pueden recoger con este tipo de aplicaciones traen también grandes tentaciones y en caso de que no se hayan establecido controles eficaces y transparentes, pues existe el riesgo de que esa gran cantidad de información pueda ser utilizada con posterioridad para propósitos distintos de aquél para el cual fue recolectada. Hay que ser especialmente cuidadosos con que esa información no se vaya a utilizar posteriormente con finalidades políticas y de proselitismo”.

Pero más allá de las críticas y de los riesgos, otra pregunta que surge ahora, en el peor momento de la pandemia, es sobre la utilidad de la plataforma en medio de una ocupación casi total de camas UCI y cifras record de muertes y contagios en la ciudad.

Al ser consultado sobre el funcionamiento actual de Medellín me Cuida, Sebastián González, secretario de Innovación Digital de la Alcaldía de Medellín insisitió en varios de los propósitos originales de la plataforma. “Estamos enviando diariamente mensajes de texto a la ciudadanía alertando sobre los casos positivos cerca de sus casas. Estamos, además, haciendo seguimiento de síntomas a los casos positivos y a las personas vacunadas para garantizar su buen estado de salud. La plataforma se está usando para la investigación y definición de los cercos epidemiológicos y además para apoyar en la identificación de personas en vulnerabilidad”, dijo el funcionario.

Esa explicación, se queda, sin embargo, en la descripción de los propósitos iniciales de la plataforma. No precisa de qué forma se cumplen varios de esos propósitos y no quede claro cuál es el aporte que esas acciones hacen hoy a la gestión de la pandemia y sus consecuencias sociales. Incluso, el propio alcalde Daniel Quintero en su entrevista del 14 de abril habló en pasado de la utilidad de la plataforma.

Gracias a Medellín me Cuida, Medellín pudo ganar tiempo para decir que tenemos 1020 camas de cuidados intensivos, que estamos salvando vidas gracias al big data y la inteligencia artificial. Pudimos hacer cercos epidemiológicos que nos dieron tiempo hasta donde pudimos, porque luego ya la economía se abrió tanto que ya no permitirá con la tecnología actual poder resolver el problema. Hubiéramos necesitado muchísima más tecnología para mantener los mismos cercos epidemiológicos”, dijo el alcalde.

Entonces, a poco más de un año de la implementación de Medellín me Cuida, los calificativos de Quintero para esa herramienta por lo menos se matizaron. Ya no se refiere a esa estrategia como como una “intervención revolucionaria revolucionaria del Estado” y se ve lejano el momento en que la calificó como la estrategia “más efectiva de América Latina” para enfrentar la pandemia.

 

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