Colombia y su deuda histórica con las mujeres campesinas: lideresas rurales
En la conmemoración del día internacional de la mujer, las mujeres del campo alzaron su voz para hacer visibles sus problemáticas.

Colombia y su deuda histórica con las mujeres campesinas: lideresas rurales(Foto: GettyImages)
Tunja (Colombia)
Con las mujeres del campo hay una brecha social y económica monumental. Por eso, la deuda con la mujer rural sigue siendo enorme, un fenómeno titánico de inequidad por la que luchan las lideres campesinas.
Caterine Marentes, directora ejecutiva de Dignidad Papera, sostuvo que “más del 30% de las mujeres rurales, no tienen recursos propios, no tienen nunca un salario para poder tener autonomía en ninguna cosa”.
Para las mujeres del campo, el trabajo de la mujer en el campo es débilmente reconocido: “estamos en la informalidad en la zona rural. Las mujeres rurales no tenemos ni salud, nunca nos pensionamos, y el trabajo que en el común denominador, es de cuidadoras, es un trabajo que no es remunerado, que de hecho no es reconocido como un trabajo”.
Y el silencio, es el enemigo fiel para detectar las múltiples violencias de las que son víctimas las mujeres campesinas.
“Hay una violencia, a parte de generalizada, normalizada, en donde vemos que las violencias son enormes: violencia económica, psicológica, física, sexual, y esto lo están sufriendo no solo nuestras mujeres, lo están enfrentando también nuestras niñas y nuestras jóvenes rurales, una situación que definitivamente nos preocupa, pero que hasta ahora está rompiendo el silencio. Muchas de nuestras mujeres callan por miedo, porque sienten que les toca o porque no sienten apoyo de las instituciones, y es aquí donde surge la violencia institucional, igual de nociva, donde entidades correspondientes no se apersonan, no las escuchan, no les dan tramite a sus denuncias, y las revictimizan”, explicó Marentes.
Por eso hoy, en medio de la conmemoración del día internacional de la mujer, y bajo el contexto de la pandemia, las mujeres campesinas le piden al estado colombiano y a sus instituciones, que no abandonen trabajar por el desarrollo de las mujeres y la equidad en la ruralidad.



