Dos mujeres fueron capturadas por ser cómplices de extorsiones carcelarias
Las mujeres se encargaban de recibir el dinero producto del delito, que cometían internos de varias cárceles del país.

Pesos Colombianos - imagen de referencia / Getty Imagenes
Tunja (Colombia)
El CTI Gaula Boyacá, con su componente militar, efectuó las dos capturas se realizaron en la ciudad de Ibagué (Tolima).
La Fiscalía Segunda Especializada de Boyacá, determinó que las dos mujeres, están implicadas en dos casos diferentes de extorsión a ciudadanos en Boyacá.
La primera captura se realizo contra Yamile Morales, de 51 años, por el delito de extorsión en la modalidad ‘tío-tía’, donde la víctima recibió una llamada por cuenta de un hombre que se identificó como un capitán de la policía, que habría retenido a uno de sus sobrinos por porte ilegal de armas, y quien para dejarlo supuestamente en libertad, le exigió una suma de un millón de pesos. La víctima consignó el dinero solicitado, y posteriormente se enteró de que se trató de un engaño, pues ninguno de sus sobrinos estaba envuelto en tal situación.
En el segundo caso, fue capturada Karen Lisethe Gómez Boada, de 27 años, solicitada con orden de captura del juzgado segundo penal municipal de Sogamoso (Boyacá) con función de garantías. De acuerdo a la información recopilada por la misma fiscalía especializada, los delincuentes se hicieron pasar por comandantes de la guerrilla del ELN, quienes a través de una llamada extorsiva, le exigieron bajo amenazas a su víctima, que tenía que pagar una suma cercana a los 2 millones de pesos, para ‘colaborar con la causa revolucionada de dicho grupo al margen de la ley’, y que de no hacerlo, se exponía a perder su vida o la de su familia. En esta extorsión, la víctima también consignó el valor exigido por los delincuentes, que desde la cárcel de Picaleña, habrían efectuado las llamadas extorsivas.
Las mujeres, una de ellas en estado de embarazo, fueron trasladadas y presentadas ante el juez segundo penal municipal de Sogamoso, en donde se cumplieron las audiencias concentradas en su contra.
A las dos mujeres cómplices del delito de extorsión, se les legalizó su captura, y posteriormente, el ente acusador les imputó cargos por extorsión agravada consumada en grado complicidad, pues su función dentro de la organización delincuencial a la que le siguen el rastro, era ser las cobradoras del dinero producto de amenazas y engaños a las víctimas.
Las procesadas, que son reincidentes en el delito de extorsión, aceptaron los cargos endilgados por la Fiscalía General de la Nación, pero el ente acusatorio no solicitó medida de aseguramiento teniendo en cuenta la emergencia sanitaria por Covid-19, y advirtiendo que una de ellas ya se encontraba privada de su libertad bajo prisión domiciliaria. Sin embargo, bajo el cargo imputado agravado, seguirán vinculadas a la investigación hasta que se surta la condena.



