Callamos para no perder el salario
La mujer cuenta que desde el primer día Sara Ibáñez “puso a su jefe en su sitio”, sin groserías, pero exigiendo respeto cada vez que se sentía vulnerada en la Universidad de Barranquilla.

(Pxhere C.C)

Sara Ibáñez es una reconocida abogada de acoso y abuso informático. En diálogo con Caracol Radio expresó lo que vivió cuando trabajaba como profesora en una reconocida universidad de Barranquilla fue una verdadera “dictadura al mejor estilo de Venezuela”. Con burlas y gritos por parte de su superior, según ella, sus compañeros de trabajo vivían el mismo calvario, pero preferían callar “por el tema de sueldo”.
La mujer cuenta que desde el primer día ella “puso a su jefe en su sitio”, sin groserías, pero exigiendo respeto cada vez que se sentía vulnerada.
Con el tiempo se presentaron, según la profesional, “malos manejos en la institución educativa” y hacia los trabajadores se agudizaron los malos tratos; a ella le impusieron tareas fuera de su rango, como repartir volantes en colegios, lo que “rebozó la copa” de su paciencia y decidió poner en conocimiento a las autoridades competentes.
Los funcionarios intentaron conciliar pero no fue posible, luego ingresó una directiva, familiar del antes citado jefe, y esta reveló un peor trato hacia sus subalternos, llegando a tratarlos, incluso, con vulgaridades.
La situación empeoró y según la afectada, empezaron a atacarla con engaños, “me decían horas falsas de las reuniones, me informaban que no iba a haber clases”, y todo eso según la trabajadora, para hacer que ella incumpliera con sus obligaciones, y así tener pretextos para sancionarla con procesos disciplinarios o despedirla, como finalmente así sucedió.




