Ricardo Márquez, ‘el primo inteligente’ de Gabo
Este descendiente directo de Nicolás Márquez, el abuelo de Gabo, vive en Riohacha y defiende su
linaje guajiro

(Caracol Radio)

Barranquilla
No hay que esforzarse para encontrar parecidos físicos entre el nobel y su primo Ricardo. Inclusive
en los rasgos de sus personalidades, ya que ambos resultaron ser dicharacheros, conversadores y muy amables. A sus 86 años, este hombre de cabellera enteramente cana, con un evidente vitíligo, y con una vitalidad de un hombre de 40, se pasa la vida en el estudio de su casa, en el exclusivo barrio Villa del Mar, en Riohacha. Allí consulta internet, baja canciones de boleros, y lee algo de su amplia colección privada de novelas.
‘El primo inteligente’, como le llama Jaime García Márquez, hermano del nobel, habla con mucha propiedad de lo que fue su hermano y su legado. “A mí no me gusta hablar de lo que significó Gabito para nosotros, más bien de lo que su familia fue para él, así suene raro porque ya sé que esa pregunta debería responderla él mismo”, asegura mientras se monta en su carro, para cumplir una cita diaria con unos amigos riohacheros con los que habla de la vida en punto de las 11:00 AM.
Precisamente, hoy quiere hablar de la familia de Gabo porque está convencido del valor que esta tierra guajira tenía para su primo. Ricardo sostiene con vigor que el amor por La Guajira se lo inculcaron férreamente sus abuelos Nicolás y Tranquilina, quienes criaron al nobel durante sus primeros 7 años de vida.
Gabito, como él le llama, amaba profundamente a su familia materna, y Ricardo rescata lo dicho por su primo en varias oportunidades, “la muestra de eso es la casa de Aracataca, allá se servía comida guajira, preparada por cocineros guajiros, allá siempre se hablaba y se mantenían las costumbres guajiras. Por eso, soy un convencido de que Aracataca fue circunstancial en la vida de Gabito”.
Ricardo señala el monumento de las mariposas amarillas en la plaza Nicolás de Federman, y dice al mirarme que ése es muy llamativo, pero que el verdadero monumento debe ser la casa de sus abuelos en la calle segunda. Allí engendraron a Gabo, y además “está intacta, por cosas de la vida no le hemos hecho nada, está tal cual se construyó en 1923. Sólo le cambié el techo de zinc que se dañó por unas tejas, pero hasta el patio es el mismo”, dice un emocionado Ricardo.
El primo inteligente pasa a contar ahora el viaje de Gabito a Riohacha después de haber ganado el nobel, mientras parquea su camioneta con una agilidad pasmosa a sus 86 años, dice que ese día confirmó que Gabo es más guajiro que cualquiera en su familia. “Por cosas de la vida siempre se mantuvo viajando y no le dio mucho tiempo para disfrutar esta tierra, pero ese día, gozó hablando con sus familiares que apenas conocía, disfrutó como nunca de un salpicón de bonito, que sólo
recordaba de niño cuando lo hacía mi abuela, visitó la catedral y la casa de sus abuelos”. Ricardo advierte que tiene mil anécdotas más al lado de Gabo. “La vida de Gabito está preñada de anécdotas, yo no te he contado ni la milésima parte de lo que puedo hacer, es muy grande, muy vasto el recuerdo. Pero es interensate”, sentencia ‘el primo inteligente’, mientras saluda a dos ancianos guajiros que lo esperan sentados en una banca de la calle primera para empezar ‘el recreo’ de todos los días a las 11:00 AM.




