El ‘calvario’ de ser policía en El Catatumbo
Los atacan dos frentes del Eln, el frente 33 de las Farc y hasta un reducto mínimo del Epl. Caracol Radio investigó.

(Colprensa/Archivo)

Al intendente Javier Vanegas Sarmiento, comandante de la Policía de El Tarra, Norte de Santander, lo asesinó un francotirador del Eln, organización que ocho días atrás oficializó sus intenciones de paz con el Gobierno Nacional. Y desde el momento en que el cuerpo sin vida era transportado en helicóptero rumbo a Cúcuta, los controles y la presión para los uniformados que habitan en El Catatumbo se extremaron.
Desde la Dirección Nacional de la Policía en Bogotá, el mensaje fue claro: los uniformados que patrullan por zonas apartadas de Norte de Santander no podrán volver a deambular solos, menos a pie por estas zonas. En adelante, tendrán que movilizarse en grupo y acompañados del Ejército (en El Tarra, donde ocurrió el crimen del intendente, operan dos bases militares).
Si se atreven a pisar un centímetro de vía pública, la exigencia de la Dirección General de la Policía es utilizar casco- para prevenir los ataques de los francotiradores, aunque ellos saben que la protección es mínima-. Y desde luego, jamás olvidar el chaleco antibalas.
Caracol Radio conoció que este lunes fueron enviados a Las Mercedes, El Tarra, San Calixto, Hacarí, La Gabarra, Teorama y Convención, municipios y corregimientos de Norte de Santander, 1.200 cascos y chalecos antibalas para redoblar la protección.
Las Mercedes, Norte de Santander, corregimiento de tres mil habitantes, es el lugar donde los policías toleran con mayor presión los ataques del Eln. La localidad está clavada en medio de tupidas montañas desde donde se ubican hombres armados y lanzan ráfagas aproximadamente una vez al mes, según estableció Caracol Radio Hay bases militares, pero la zona es extensa. Y un dato más: dominada, conocida por los guerrilleros desde años atrás.
Quienes viven en las estaciones de Policía no tienen permiso de viajar por tierra hasta sus casas, ni siquiera cada mes. Los uniformados entran y salen en helicóptero y si el clima está de su lado.
En los lugares de alojamiento cocinan porque comer en restaurantes, o en la calle, puede resultar ‘tóxico’ para ellos. No obstante, los uniformados tienen claro que tampoco les venden alimentos. Hay zonas apartadas de Norte de Santander donde aún está prohibido relacionarse con policías. Esa es la orden del Eln. “Y se acata, o se acata por temor”, relató a Caracol Radio un habitante de Las Mercedes, quien pidió reserva de su identidad por seguridad.
Medidas
Este lunes arribó a El Catatumbo una decena de hombres de inteligencia y reacción de la Policía Nacional. La misión, penetrar la zona y capturar a los hombres que asesinaron al subintendente John Jairo Acosta. En las paredes de las calles de El Tarra están plasmados afiches donde se ofrece hasta 10 millones de pesos que terminarán en el bolsillo de quien diga- prometen guardarle el nombre- dónde se ‘esconden’ los responsables del crimen.
La Policía en El Catatumbo tiene una gran misión: conquistar el corazón de la población, hoy temerosa y prudente con la Fuerza Pública. Ante esto, prometen adelantar campañas de salud, aseo, dictar algunos cursos y generar ambientes de esparcimiento y diversión con las comunidades. ¿Lo lograrán? Ese es el gran interrogante.




