Servicio de agua prepagada de EPM ya llega a 5.000 familias en Valle de Aburrá
En diciembre este programa hará una prueba piloto con cien familias en el municipio de Apartadó, Antioquia.

Carlos Arturo Pérez, cliente 5.000 de agua prepago. / EPM (Cortesía)

Antioquia
Los días en que recogía agua lluvia para cepillarse y tocar a las 10 de la noche la puerta de sus vecinos para hacer agua´panela, quedaron en el olvido para Carlos Arturo Pérez. Se trata de un residente del populoso barrio El Picacho de Medellín que se convirtió en el cliente número 5.000 del servicio de agua prepagada que administra el Grupo EPM.
Para el señor Pérez, un obrero de la construcción, los tres años de sequía que vivió por la desconexión del servicio de acueducto, por falta de pago, se acabaron este jueves.
“Tengo mi agua. Si no tengo para recargar la tarjeta es porque estoy en el acabose. Los vecinos me colaboraban ytambién San Pedro, porque llovía y yo ponía tres canecas ahí e iba vaciando para lavar el baño, lavar los trastes y vuelve y saque las canecas”, relató el usuario número cinco mil de este programa de EPM.
Como Carlos Arturo Pérez ya son 4.999 las familias que se vincularon al programa en 263 barrios de 10 municipios del Valle de Aburrá. Esto con el fin de acceder al servicio mediante el autocontrol del consumo y el pago de la conexión, explicó Santiago Ochoa Posada, vicepresidente de Aguas de la organización EPM.
“Lo que busca es acercarle al usuario oportunidades y posibilidades diferenciales para que pueda tener la misma calidad de servicio pero ajustada a la forma más cómoda de pago para él. El sistema funciona a través de un equipo especial que se tiene que instalar en cada vivienda y con una tarjeta se hacen recargas, con un mínimo de 5.000 pesos hasta un máximo de 100.000. Pero lo más importante: tiene el control de lo que consume”, explicó el vicepresidente Ochoa Posada.
Este mismo programa comenzará en diciembre de este año una prueba piloto con 100 familias desconectadas del servicio de agua potable, en el municipio de Apartadó, en la zona de Urabá.
La prueba se extenderá durante un año entre las familias de la comuna 1, para evaluar el comportamiento de los usuarios, las condiciones técnicas y la posibilidad de comercialización.




