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“Fui feliz, por eso me duele recordarlo”: Dany Hoyos habla de la nostalgia que inspiró Primavera

En la novela Primavera, Dany Hoyos nos transporta a la Medellín de los años noventa. Sus recuerdos de infancia y adolescencia en una realidad nostálgica

Dany Hoyos con Primavera

Dany Hoyos con Primavera

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Entrevista

“Primavera” es el libro más reciente de Dany Alejandro Hoyos, escritor, empresario,conferencista,librero y humorista, conocido por supersonaje “Suso el Paspi”. Es su segunda novela, después de “El árbol de guayaca”, que publicó en 2023. creador y propietario de la librería “Te Creo”,con sede en Medellín.

Los recuerdos de su infancia y adolescenci,a durante la década de los 90 en Medellín, lo llevaron a plasmar los sucesos de los que fue protagonista, participante o testigo durante los convulsos momentos que vivieron la capital antioqueña y el país. Estas experiencias las condensa en frases como “Yo fui feliz, por eso me duele recordarlo”, sobre la que le preguntamos en la entrevista que concedió a LO MÁS CARACOL.

¿Cómo se relata esa Medellín en la que creció Dany Hoyos? ¿Cómo relata su infancia y adolescencia?

Pues, a ver, esto es una novela que empezó como un legado de la amistad. Es la historia de varios amigos míos, es basada en la historia de varios amigos míos de la adolescencia que murieron, que fueron asesinados y otros que tuvieron circunstancias difíciles de muerte.

Y empezó como eso, como un homenaje a ellos, y terminó también, como bien tú dices, como un llamado a la nostalgia, como un encuentro con el presente, que es un presente al cual siento que uno no pertenece, sino que uno vive recordando el pasado, sobre todo personas como yo que vivimos del pasado, de la nostalgia, de la memoria.

Entonces, esa Medellín de los noventa, de barrio, de barrio popular, de barrio Estrato 1 y 2, que fue donde yo crecí, y un equipo de fútbol ambiental, un equipo de fútbol de calle. No es fútbol normal de 11 jugadores, sino fútbol calle, lo que uno jugaba en la calle con lo que llaman, por ejemplo, en Bogotá, banquitas, que eran unos arcos hechos con ladrillo, con las maletas del colegio. Y ahí se va desarrollando todo un entramado de amistad, un entramado de salsa, que va combinado con la salsa y, bueno, el amor por un barrio y por una época que fue bonita.

Además, Dany, en que no se aplican normas estrictas y menos la de la FIFA

Claro, era maravilloso. Cuando se era tronco era el último en ser pedido para cualquiera de los equipos. Su destino se definía a pura suerte. A ese tronco le va mal con las mujeres, le va mal en el fútbol, pero le va muy bien con los amigos. O sea, es una contradicción bien particular: le va mal en todo, pero tiene sus amigos ahí que lo apoyan siempre.

Háblenos de la frase: “Yo fui feliz, por eso me duele recordarlo”.

Para mí es muy importante contar la felicidad que yo tenía en el barrio. Nosotros tuvimos muchos problemas en los 90, en los barrios populares, e incluso en los 2000, y se tienen muchas dificultades de temas económicos, de seguridad, de violencia, pero éramos muy felices, hermanos. Éramos muy tranquilos porque esa era la realidad que teníamos. Éramos pelados que disfrutaban mucho la calle, disfrutábamos mucho jugar, disfrutábamos mucho la compañía, incluso hasta el bullying, que ahora lo llaman bullying, nosotros lo llamábamos montarla, disfrutábamos montársela a otro. Entonces, yo lo que quiero mostrar es que ese barrio, a pesar de todas esas circunstancias, era un barrio feliz; esa época, a pesar de todo eso, era una época feliz.

A veces a nosotros nos plantean como, cuando digo a nosotros es la gente de barrio o los barrios, los plantean como si “usted vaya, lo van a matar, van a acabar con usted”, y yo creo que eso no es tan así. Yo quería contar una historia del barrio vivida desde el interior del barrio. Antes a nosotros nos narraban desde alguien de afuera que iba y veía el barrio y salía. Digamos que ahora estoy narrando lo que yo viví desde adentro.

Dani, estamos hablando de esa infancia, adolescencia. ¿En qué épocas? ¿En qué años?

Esto es los noventa, se desarrolla entre el noventa y tres hasta noventa y nueve, cuando salí del colegio.

Y, hombre, yo sí fui muy feliz porque teníamos otra realidad: la realidad de la espera, la realidad del fútbol, del balón, de los amigos, de conectarnos con ellos de frente, de sentirlos, de los abrazos, de todas estas cosas que hoy quizás no tienen esta cercanía a los jóvenes por su tema de internet y su tema del celular. Y esa Medellín de final de los noventa, que fue tan violenta en muchos temas, que fue también tan exitosa en el fútbol, con Nacional, con un Medellín que jugaba bien y llegaba a las finales y las perdía. Entonces, ahí está todo ese entramado maravilloso de ese barrio.

Y la gente que ha vivido en los noventa se va a sentir identificada, y la gente que quiere saber cómo era el mundo antes en un barrio también se va a sentir identificada. La gente que tiene amigos de esa época, también la gente que le gusta la salsa, por ejemplo. Es una historia trazada por salsa, por amistad, por nostalgia. Hay muchos temas de dónde agarrarse

Dany, ¿la situación de Medellín y de Colombia en los noventa se muestra de manera tangencial o directa?

Más que todo es los daños colaterales y el abandono, digamos, del Estado. Nosotros, por ejemplo, decimos: es una sociedad que vivió en la buena, vivió en la mala y en la buena, o sea, porque uno decía, se despedía como “la buena por usted”. Crecimos en la mala y en la buena.

Sí fue directa porque uno de mis amigos muere por las milicias, que son grupos creados para la limpieza social, que es el peor término posible que puede haber, como otros términos absurdos que ha inventado el ser humano. Pero este de limpieza social es como si el ser humano fuera un despojo, una basura, y hay que limpiarlo de ciertos seres que, a criterio de algunas personas, no deberían existir.

Entonces hubo unas milicias, cooperativa donde el Estado les dio armas, les dio dotación y esos fueron los que, digamos, asesinaron a uno de mis amigos. Otro muere pasando una frontera invisible. Para la gente que de pronto no sabe qué es una “frontera invisible”, uno a veces cree que todo el mundo sabe, es de un barrio a otro barrio, por guerras de bandas, no pueden pasar las personas de un barrio a otro barrio. Cuando hablo es de una calle a otra calle, es decir, hay un límite y, si usted tiene que coger la buseta, el bus en el otro barrio, tiene que dar una vuelta por otra parte para poder pasar por ahí.

Eso para mí, digamos, que me marcó mucho. Cuando lo viví no lo entendía muy bien. Ya cuando salí entendí que eso no era normal, que no todo el mundo vivía en ese mundo de la violencia.

La muerte de compañeros de infancia, de compañeros de adolescencia, nos marca profundamente, sea en las circunstancias que sea. ¿Se debería preparar a los niños para afrontar la muerte de un compañerito, de un amigo?

Hay un capítulo en el que el narrador reflexiona sobre eso, porque en nuestra época, en ese momento, no había todo ese tema de salud mental que hay hoy. Digamos que nosotros perdimos a un compañero y no hubo psicólogo para ninguno, no hubo tratamiento especial para ninguno de los que vivió ese trauma o esa situación.

Era: siga para el colegio y ánimo, vamos para adelante. No había ese proceso. Hoy en día hay muchas más anclas de salud mental para que los niños y las niñas tengan un apoyo emocional mucho más fuerte.

Eso era lamentable en nuestra época. A nosotros nos tocaba, hermano, siga para adelante, y perdíamos las materias y no importa, debe ser que está triste y ya. Hoy en día, yo sí creo que hemos evolucionado, que hemos avanzado, que hay unos procesos mucho más fuertes.

Y lo que le digo a todos los papás y las mamás es que hablen más con sus hijos. Para mí eso es fundamental. En nuestra época no hablaban casi.

Había padres, no como el mío, el mío sí hablaba mucho, pero había muchos padres que no dialogaban con sus hijos. Era más como un asunto de autoridad. Hoy eso ha mejorado y creo que el diálogo con los hijos, y el abrazar y el demostrarles afecto, es fundamental para que, si tienen una situación de estas, la puedan solventar y puedan salir avante.

Si esta novela se llama “Primavera” ¿quiere decir que va a haber un invierno, un otoño y un verano, otras novelas?

Primavera es el barrio donde se desarrolla, el barrio ficticio donde se desarrolla toda la historia.

Es un barrio que yo le di ese nombre, obviamente, por el nombre de Medellín y porque es mi estación favorita. Es la estación donde puede pasar todo, es la estación donde llueve, la estación donde no hace más calor, sino que llueve, también hace calor, pero también ventea, o sea, como que tiene de todo. La primavera tiene de todo y la primavera invita al trópico.

Nosotros en el trópico vivimos como si fuera en un ambiente de primavera, donde todo florece, pero también mueren cosas. Entonces, es una alegoría a la ciudad, pero también a la estación, tiene las dos formas. Y así se llama el barrio popular donde se desarrolla la historia.

¿Los nombres que aparecen en la novela son reales, existieron, son los verdaderos o se cambiaron con fines literarios?

Los nombres todos son salseros. La novela es una novela de salsa. Entonces, para todos los salseros, tiene guiños salseros.

Los personajes se llaman Manuela, los personajes se llaman Salomé, personajes de canciones salseras; se llaman Ana por Anamilé, Sandra por Sandra Mora. Los personajes se llaman Willy, Rubén, José por José Feliciano, Héctor, Don Ismael por Ismael Rivera, Ismael Miranda, Quintana. Hay un apodo de uno de ellos que es Fruco. Entonces, son homenaje a mis cantantes y artistas y a mi género favorito, que es la salsa, porque la salsa atraviesa toda la novela.

La playlist de salsa que la gente, cuando compre el libro, tiene con un código QR, puede entrar a la playlist de salsa que está en Spotify y ahí puede disfrutar y escuchar la salsita, inclusive mientras lee el libro.

¿El narrador de Primavera está en el presente o se traslada a ese momento

A mí me gusta jugar con los tiempos. Yo creo que eso es parte de la literatura latinoamericana y contemporánea, pero sobre todo en la literatura latinoamericana. Hay varios narradores, varios tiempos de narradores.

A medida que la gente va leyendo, va descubriendo: “Bueno, ¿y este quién es? Ah, bueno, aquí está en el pasado. Ah, bueno, aquí está en el futuro. Ah, aquí está en primera persona”.

“Ah, aquí está en tercera persona. Ah, pero es el mismo”. Me gusta jugar con eso. Me gusta hacer una cosa que se llama metaliteratura, que es el autor hablando del mismo autor dentro de la narración.

Entonces, ahí se va contando, porque además también esto puede llamarse, mal llamada, que yo no estoy muy de acuerdo, pues, teóricamente con eso, pero que vamos a poner a pelear, que es la autoficción. Para mí la ficción es ficción y listo, pues así sea basada en hechos reales y en cosas que a mí me pasaron, es ficción. Esto es ficción

Cuando ya estuvo listo el manuscrito, listo para entregar a la editorial, ¿le echó la última revisada y prefirió quitar algo, así le doliera en el alma?

Pues, no. Cuando ya estaba listo, antes decía: “¿Qué más faltará?”.

No, yo quité. No, así me doliera, no. A mí me gusta quitar cosas. A mí no me gusta, como en mi vida normal yo he hecho mucha carreta, pero digamos que cuando hago, trato de hacer literatura, trato de ser preciso. De hecho, me gusta que el lector llene con sus propias cosas, que también haga su historia, porque no me gusta lo explícito. La literatura que es muy explícita no me llama la atención. Me gusta más lo que se sugiere con ciertas cosas y que cada cual saque las conclusiones. Pero no, me gusta más quitar, a mí no me duele quitar.

Un elemento que está desapareciendo de los hogares, tristemente, y con él la memoria, son los álbumes de papel en el típico libro argollado. ¿Recurrió a esos álbumes de su casa para recordar momentos?

Sí, recurría a álbumes que yo tengo con mis amigos. Las fotos siempre son muy importantes. Recurría a eso, recurría a hablar con mis amigos del colegio, con los amigos del barrio. Pero sí, las fotos. Hay varias fotos que tengo por ahí en los álbumes, en el Instagram del siglo pasado, en nuestro Instagram del siglo pasado. Y la verdad que fueron conmovedoras. Es decir, la fotografía para mí es ese bello estetograma que hace que uno se devuelva en el tiempo, viaje.

Dani, ¿hay presentación del libro, lanzamiento del libro, hay alguna ceremonia para eso o ya simplemente está disponible en las librerías y listo?

Ya estamos para las... De hecho, llevamos un mes con el libro. La editorial Random House está muy contenta porque ya vamos para segunda edición en solo un mes. Ya se han vendido más de 1500, 1600 ejemplares. El libro va muy bien. El lanzamiento lo tuvimos en la Fiesta del Libro en Medellín, ya tuvimos aquí una presentación en Bogotá, pero haremos otras en las librerías porque queremos hacer algo distinto. Vamos a hacer algunos conciertos. Como hay salsa, entonces vamos a meterle salsa y literatura. Vamos para Cali, para la Feria del Libro de Cali al final de octubre. Entonces vamos a visitar todo y estaremos el otro año también aquí en Filbo.

¿Libro disponible en librerías como Te creo?

En todas las librerías de Colombia, pero sobre todo en la mejor librería, la librería Te creo. Ahí se los puedo mandar firmados.

Carlos Castro Arias

Carlos Castro Arias

En Caracol Radio desde 1993. Jefe de Gestión de Contenidos de Caracol Radio. Premio Nacional de Periodismo...

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