Sigue creciendo la respuesta ciudadana ante la emergencia del terremoto
El terremoto ha dejado necesidades que van más allá. Mientras continúan las labores de emergencia, diferentes iniciativas se han concentrado en atender animales, garantizar alimentación, ofrecer alojamiento y apoyar la búsqueda de sobrevivientes.

Sigue creciendo la respuesta ciudadana ante la emergencia del terremoto
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Una de las necesidades que surgió durante la emergencia fue la atención de las mascotas. Mónica Guarín, directora de La Manada de Monik, explicó que su organización coordina veterinarios para atender a los animales afectados y trabaja junto a grupos de Chocó y Cali para responder a los casos que requieren atención. Los equipos cuentan con profesionales de diferentes especialidades y han dispuesto medicamentos, alimentos y otros insumos para atender a perros y gatos que resultaron afectados o quedaron separados de sus familias.
En el caso de los animales que se encuentran perdidos, la prioridad es intentar identificar a sus familias. La recomendación es llevarlos a una veterinaria para verificar si tienen microchip y, si no es posible, tomar fotografías y registrar el lugar y la hora en que fueron encontrados. Esta información puede difundirse en redes sociales y grupos de apoyo para facilitar el reencuentro de las mascotas con sus familias. Mientras esto ocurre, quienes encuentren un animal deben procurar mantenerlo en un lugar seguro y garantizarle alimentación y atención básica.
A esta atención se suma la ayuda alimentaria que comenzó a organizarse desde diferentes sectores. The Kitchen Brothers puso en marcha la iniciativa “Frijolada por Colombia”, con la que busca recaudar 40 millones de pesos para apoyar a las comunidades afectadas. Los recursos serán canalizados a través de la Fundación Gastronomía Social y World Central Kitchen, organizaciones que trabajan en la entrega de alimentos a las personas damnificadas y a los equipos que permanecen en las zonas de emergencia.
La propuesta se desarrollará durante dos días en la sede del restaurante en Bogotá. Sergio Mejía, uno de los organizadores, explicó que las personas podrán consumir o llevar la frijolada, mientras todo el dinero recaudado será destinado a la atención alimentaria en las zonas afectadas del país. La iniciativa busca aprovechar la capacidad de la cocina para convertir una actividad cotidiana, como preparar un plato de comida, en una forma directa de contribuir a la emergencia.
Otra problemática, es conseguir un lugar donde pasar la noche, algo que se volvió prioridad para las familias que perdieron sus viviendas. En Santa Águeda, Caldas, el Hotel Monte Carlo Campestre abrió sus puertas gratuitamente para recibir a personas que quedaron sin hogar o que no pueden regresar a sus viviendas debido a los daños estructurales. La iniciativa surgió como una respuesta temporal mientras las familias esperan que las autoridades determinen las condiciones de sus casas.
La respuesta del establecimiento comenzó con cerca de 30 personas, entre ellas familias con bebés. Además de las habitaciones, el hotel ha recibido mercados y otras ayudas para atender a quienes permanecen allí. La administración señaló que otros hoteles de Manizales también comenzaron a ofrecer apoyo, ampliando las posibilidades de alojamiento para quienes necesitan un lugar seguro mientras avanza la atención de la emergencia.
En otro frente, las labores de búsqueda de sobrevivientes continúan con el apoyo de una brigada poco convencional. En Cali, profesionales de la radio, el pódcast y la producción audiovisual decidieron utilizar sus equipos para ayudar a detectar sonidos provenientes de estructuras colapsadas. La iniciativa nació pocas horas después del terremoto y reunió a personas que, aunque no pertenecen tradicionalmente a los equipos de rescate, cuentan con herramientas que pueden ser útiles durante las operaciones.
El grupo trabaja de manera coordinada con organismos como Bomberos, el Ejército y la Armada. Su función consiste en identificar golpes, raspaduras, vibraciones u otros sonidos que puedan indicar la presencia de personas atrapadas y entregar esa información a los equipos encargados del rescate. Para ello utilizan micrófonos y otros equipos profesionales capaces de captar señales que pueden resultar difíciles de percibir a simple oído.
Para esta labor, el silencio se convirtió en un elemento fundamental. El tráfico, la lluvia, los animales y otros sonidos del entorno pueden dificultar la detección de señales, por lo que las escuchas tienen mejores condiciones durante la noche, cuando disminuye el ruido ambiental. En esos momentos, los integrantes de la brigada pueden concentrarse en identificar pequeños sonidos que podrían marcar la ubicación de una persona bajo los escombros.
La brigada nació pocas horas después del terremoto y posteriormente comenzó a extenderse hacia otras ciudades. Sus integrantes buscan fortalecer los equipos disponibles y mantener la coordinación con los organismos oficiales que participan en las labores de rescate. La experiencia también ha permitido identificar la necesidad de contar con herramientas más especializadas para mejorar la capacidad de búsqueda en futuras emergencias.
Atender a los animales, garantizar alimentación, ofrecer alojamiento y apoyar la búsqueda de sobrevivientes son parte de un proceso de respuesta que se desarrolla de manera paralela. Mientras las autoridades y los organismos de socorro mantienen sus labores, estas iniciativas complementan la atención en las zonas donde las comunidades todavía enfrentan las consecuencias del terremoto.




