Exclusivo: El memorando del Secretario de Estado, Marco Rubio, sobre Beto Coral
El contenido y la historia para encontrar el esquivo documento

Exclusivo: El memorando del Secretario de Estado, Marco Rubio, sobre Beto Coral
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En las últimas horas regresó a Colombia el activista Beto Coral. Lo hizo a bordo de uno de los habituales vuelos humanitarios de la FAC que periódicamente trae compatriotas deportados de Estados Unidos.
En los últimos 16 meses, 43.000 colombianos que no tenían regularizada su situación migratoria han sido expulsados de ese país. Anoche, junto con Beto, llegaron 75 personas más, entre ellas once niños.
Entre todos los casos, el de Beto Coral era diferente.
Detrás de la remoción del conocido activista de redes sociales que se ganaba la vida manejando Uber en Phoenix, Arizona, estaba una petición personal y directa del Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.
Hace un mes y un día, cuando Coral llegaba del supermercado con su hijo de doce años y su perro, lo estaban esperando varios agentes de Homeland Security Investigations (HSI), el principal cuerpo policivo del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Inicialmente le mostraron sus armas, pero las guardaron rápidamente cuando vieron que estaba un niño con él. Le dijeron que tenían una orden de arresto y le permitieron entrar a su casa, llamar a su exesposa para que fuera y se hiciera cargo del niño, sacar los documentos que acreditaban que tenía un permiso de trabajo, una tarjeta de Seguro Social y que tenía una petición de asilo que –por la congestión del sistema– llevaba un poco más de diez años en trámite.
Mientras se efectuaba la detención y con la autorización de los agentes del HSI, Beto Coral se comunicó por teléfono conmigo y me contó sobre el arresto.
También me dijo algo que inicialmente me sonó muy raro: Me dijo que uno de los agentes le había mostrado, a través del vidrio del carro, un documento expedido por el Secretario de Estado, Marco Rubio, pidiendo su detención.
Esta es una situación poco común. Que el más importante miembro del gabinete del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pida la detención de un extranjero es algo que se sale de lo normal.
Le pregunté a Beto por el contenido del documento y me dijo que solo había alcanzado a leer que pedía su arresto. Le insistí si había visto la firma y me dijo que sí.
Recibí la información con una pizca de escepticismo. Por un lado, porque por el rigor de nuestro oficio los reporteros estamos obligados a dudar; y por otro, porque, en un momento tan difícil como el de la detención, es posible que una persona se confunda.
La captura de Beto Coral sucedía apenas unas horas después de que el en ese momento candidato presidencial –y hoy presidente electo– Abelardo de la Espriella anunciara que habría “noticias para Colombia y los patriotas colombianos en el exterior” y pusiera el escudo del quitavisas, como se identifica el subsecretario de Estado, Cristopher Landau, y otra señal del Tigre al estilo Batman.
Es decir, inexplicablemente, el candidato conocía con horas de anticipación la decisión de capturar a Beto Coral.
Empecé a buscar el memorando, pero ninguna autoridad me daba razón de su existencia.
Cuatro días después, The New York Times publicó un artículo en donde confirmaba la existencia del memorando Rubio, pero no lo mostraba.
Hablé con uno de los colegas del Times que participó en la elaboración del reportaje y me dijo que lo había visto. Sin embargo, el periódico había decidido no publicar la imagen del documento, quizás por protección de la identidad de su fuente.
Mientras eso pasaba, Beto Coral era trasladado de estado en estado, lo cual dificultaba que contratara su representación por parte de un abogado. Cuando por fin llegó a un centro de detención en Louisiana, estado especialmente duro para los inmigrantes, y logró que unos abogados se hicieran cargo de su caso, hablé con ellos y les pedí una copia del memorando.
Me dijeron que no consideraban conveniente para la causa de Coral que el documento se hiciera público porque tenía un llamado de alta sensibilidad.
La petición de fianza y el trámite de asilo estaban en manos de jueces de inmigración que, aunque se llaman jueces, técnicamente no son parte de la rama judicial, sino funcionarios de la administración, dependientes del Departamento de Justicia.
Sin embargo, el lunes pasado, un juez federal del distrito oeste de Louisiana citó a una audiencia para resolver un habeas corpus, un recurso legal de los abogados de Beto Coral.
Fue entonces cuando el expediente apareció en el docket, como se llama el registro público de un caso judicial.
Encontré que el llamado memorando Rubio estaba ahí. Bajo el número 14-1 estaba el ansiado papel.
El Pacer es una base de datos pública que permite ver los documentos de un proceso judicial. Bueno, casi siempre.
Justo, esa prueba, la 14-1, el memorando Rubio, no podía abrirse desde el Pacer.
La oficina del Clerk de la Corte del distrito oeste de Louisiana determinó que el documento podía ser consultado y copiado, pero no on line sino presencialmente en la ciudad de Alexandria, Louisiana.
Memorando de Marco Rubio
Por esa razón, tuve que pedir ayuda a un tramitador legal que, por un valor de 300 dólares, fue hasta la Corte y sacó la copia que ustedes pueden ver desde este momento en la página de 6AM W.




El memorando Rubio tiene dos páginas y está marcado tres veces con las palabras “sensitive but unclassified”, “sensible pero no clasificado”. Es decir, que siendo un documento delicado, no está restringido legalmente.
Está dirigido al Secretario de Homeland Security, Markwayne Mullin, y le dice: “Le escribo para informarle que he determinado que la presencia y entrada de Franklin Humberto Coral Garrido (DOB: 11 de mayo de 1986, POB: Colombia) tendría consecuencias potencialmente graves y adversas en la política de los Estados Unidos”.
El memorando continúa notificándole que debe tomar las medidas apropiadas para facilitar la salida de ese país de Coral, incluyendo, de ser necesaria, su deportación.
Cita las normas que, de acuerdo con su interpretación, le permiten al jefe de la diplomacia estadounidense pedir la deportación de un extranjero en algunos casos y agrega: “Coral Garrido es un ciudadano colombiano y un aliado político cercano del actual presidente colombiano Gustavo Petro. Ingresó a los Estados Unidos el 26 de diciembre de 2015, con una visa de no inmigrante B1/B2 y tiene una solicitud de asilo afirmativa pendiente en la Oficina de Asilo de Los Ángeles. Coral Garrido ha utilizado su presencia en los Estados Unidos para llevar a cabo actividades políticas en apoyo del gobierno de Petro, incluida la búsqueda de litigios en tribunales estadounidenses contra un candidato presidencial colombiano”.
El secretario Rubio se refiere a una queja que Beto Coral interpuso ante el FBI, una semana antes de su detención; dicha queja aludía al hecho de que el hoy presidente electo Abelardo de la Espriella grabó sin su autorización una conversación confidencial que sostuvo con él dentro de una demanda civil del expresidente Álvaro Uribe contra Coral.
Grabar conversaciones sin autorización de la otra parte es un delito estatal en Florida que se castiga hasta con cinco años de cárcel.
El secretario de Estado, Marco Rubio, continúa su comunicación en estos términos: Estas determinaciones se basan en la continua actividad política de Coral Garrido desde suelo estadounidense en nombre del gobierno de Petro y contra sus oponentes políticos, incluido su uso de tribunales estadounidenses para atacar a un candidato presidencial colombiano. Permitir que Coral Garrido permanezca en los Estados Unidos socava los intereses de la política exterior de los Estados Unidos en los procesos democráticos de Colombia y señala que los ciudadanos extranjeros pueden utilizar plataformas estadounidenses para llevar a cabo campañas de desinformación y litigios con motivaciones políticas dirigidos a los actores democráticos extranjeros sin consecuencias”.
Esta afirmación es quizás el punto de mayor controversia porque, para observadores y analistas legales, un peticionario de asilo tiene libertad de expresión de acuerdo con la Primera Enmienda y a la vez tiene el derecho de reclamar cuando se siente víctima de una conducta ilícita como la grabación no autorizada de sus conversaciones.
El memorando lleva la firma del secretario Rubio.
El final ya ustedes lo conocen. Beto Coral firmó su salida voluntaria de Estados Unidos renunciando al proceso de asilo que esperó respuesta por diez años.
Anoche, cuando lo entrevisté en vivo tras su llegada a Colombia, me dijo que solo se sentirá en libertad de contar los detalles de su detención y paso por varios centros de reclusión cuando su hijo y su exesposa salgan de Estados Unidos. Espero que en ese momento hable con nosotros.
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Daniel Coronell
Daniel Coronell ha sido director de noticias de RCN, Noticias Uno y Noticias Univision, tiene un espacio...




