Economía

Fracking vuelve al centro del debate: economía y ambiente chocan por propuesta del gobierno

La iniciativa para prohibir el fracking será radicada el próximo 20 de julio. Mientras el exministro Amylkar Acosta advierte impactos sobre la inversión y la producción de hidrocarburos, Brigitte Baptiste pide que el debate se base en evidencia científica y no en posiciones absolutas.

La iniciativa para prohibir el fracking será radicada el próximo 20 de julio. Mientras el exministro Amylkar Acosta advierte impactos sobre la inversión y la producción de hidrocarburos, Brigitte Baptiste pide que el debate se base en evidencia científica y no en posiciones absolutas.

El fracking volverá a ocupar un lugar central en la discusión energética del país. El próximo 20 de julio, durante la instalación del nuevo Congreso, el Gobierno de Gustavo Petro radicará nuevamente un proyecto de ley para prohibir esta técnica de exploración y explotación de hidrocarburos.

La iniciativa llegará al Legislativo apenas unas semanas antes de la posesión del presidente electo Abelardo de la Espriella, quien ha anunciado una política distinta para el sector minero-energético. El resultado será un nuevo pulso entre quienes consideran que el fracking es un riesgo ambiental y quienes creen que puede ser una herramienta para fortalecer la seguridad energética del país.

“En la práctica hubo una moratoria”

Para el exministro de Minas y Energía Amylkar Acosta, el anuncio tiene más un carácter político que un efecto inmediato, pues asegura que durante el actual gobierno ya se frenó el desarrollo de los yacimientos no convencionales.

“El presidente Petro desde su campaña descartó la firma de nuevos contratos de exploración y producción de hidrocarburos y además descartó la utilización de la técnica del fracking en Colombia. Y lo cumplió”.

Según Acosta, esa decisión terminó afectando la actividad del sector.

“Se dio en la práctica una moratoria de esa actividad en el país que se ha traducido en una baja del número de taladros activos en Colombia, del número de pozos exploratorios. Las reservas, según el último reporte de la ANH, caen tanto de petróleo como de gas natural y adicionalmente viene bajando la producción”.

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El exministro añadió, en los micrófonos de Caracol Radio, que una de las consecuencias ha sido la necesidad de acudir al mercado internacional para abastecer parte de la demanda nacional.

“Nos vimos obligados a empezar a importar gas natural para satisfacer la demanda esencial desde diciembre del 2024”.

Sobre el proyecto que será presentado el 20 de julio, considera que difícilmente prosperará en el Congreso.

“Esta sería la sexta vez que se presenta este proyecto. No le veo futuro a este proyecto; más sí le veo futuro a la reactivación de la actividad hidrocarburífera en Colombia”.

También afirmó que el próximo gobierno tendrá el reto de recuperar la confianza del sector.

“De lo que se trata en el próximo gobierno es de rescatar esa confianza y esa seguridad. Hay una gran expectativa en la industria de los hidrocarburos por los anuncios que ha hecho el presidente electo”.

Baptiste: el debate debe basarse en evidencia

La bióloga y experta ambiental Brigitte Baptiste plantea una visión distinta. Aunque reconoce que existen riesgos asociados al fracking, considera que el debate debe partir de información científica obtenida en el contexto colombiano.

“Es inusitado e inaceptable aplicar mal el principio de precaución, que es lo que se está tratando de hacer desde hace mucho tiempo con la prohibición del fracking”.

A su juicio, aún hacen falta estudios antes de adoptar una decisión definitiva.

“Hay que tener más información, mejor conocimiento, porque la evidencia científica no es genérica. La evidencia científica siempre es contextual”.

Entre los posibles impactos ambientales menciona el incremento de sismicidad, aunque insiste en que esos riesgos deben evaluarse con rigor.

“Los impactos más preocupantes tienen que ver con la posible contaminación de acuíferos de profundidad y, según algunas personas, incrementos en la sismicidad derivados de las perforaciones. Pero eso tendría que ser realmente muy bien evaluado”.

Baptiste también considera que el gas obtenido mediante fracking podría aportar durante la transición energética si el país decide avanzar primero con proyectos piloto.

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“El fraccionamiento hidráulico puede liberar una gran cantidad de gas, que tiene mucha menos huella de carbono y podría ser muy importante. Indudablemente eso puede ayudar a desarrollar las metas climáticas de Colombia”.

Sin embargo, advirtió que el país perdió tiempo en esa discusión.

“Si vamos a hacer pilotos, hay que volver a hacer todo el camino que se perdió en los últimos cuatro años y atraer los inversionistas que eventualmente estuviesen interesados en desarrollarlos”.

El proyecto de ley iniciará su trámite el próximo 20 de julio, pero será el nuevo Congreso y el gobierno que asumirá el 7 de agosto los que definirán si Colombia mantiene la apuesta por prohibir el fracking o reabre la puerta a los yacimientos no convencionales.