Marian y Vivis Beigbeder reviven la grandeza de la canción en español con Manuel Alejandro Sessions
Desde Miami y a través de Pura Music LLC, las hijas y herederas creativas del legendario compositor Manuel Alejandro han convertido el archivo familiar en un cuerpo de trabajo vivo: siete grabaciones, siete géneros y una nueva generación de voces que están redescubriendo melodías escritas para durar

Marian y Vivis Beigbeder reviven la grandeza de la canción en español con “Manuel Alejandro Sessions”

Hay canciones que no envejecen, solo esperan. Esa es, en esencia, la apuesta de Marian Beigbeder y Vivis Beigbeder, dos compositoras, autoras y productoras que decidieron tomar uno de los catálogos más queridos de la música melódica en español y demostrar, grabación tras grabación, que sigue latiendo. Lo hacen desde Pura Music LLC, la plataforma a través de la cual gestionan el legado de su padre, el legendario compositor Manuel Alejandro, y producen una serie que ya tiene nombre propio: “Manuel Alejandro Sessions”.
El proyecto arrancó en abril de 2024 con una declaración de intenciones disfrazada de canción: una nueva versión de “Como yo te amo” en la voz del intérprete Jorge Franco. No era un experimento aislado, sino el primer eslabón de un plan deliberado. La idea, explican las hermanas, era lanzar de forma sostenida, una grabación tras otra, cada una con un artista distinto y un género diferente, para que el conjunto se leyera como lo que es: un cuerpo de trabajo coherente y en movimiento.
La idea: abrir la puerta correcta
El origen del proyecto nace de una observación sencilla. Estas canciones tienen una arquitectura emocional que no caduca, pero el público joven muchas veces no llega a ellas porque las asocia a una época y a un sonido que no son los suyos. La pregunta que se hicieron Marian y Vivis fue casi un juego: ¿qué pasaría si la melodía y la letra se mantuvieran intactas, pero cambiara el ropaje? ¿Y si “Señora” se volviera una cumbia, o “Se nos rompió el amor” una salsa?
El mercado, dicen, les dio la razón rápido. Existe una nueva generación ávida de canciones con sustancia, y existen géneros profundamente vivos —la bachata, la cumbia, el regional mexicano, la salsa— que reciben con los brazos abiertos una buena melodía. El puente no consistía en forzar nada, sino en abrir la puerta correcta. Para ellas, una canción emocionalmente impulsada es aquella donde todo, melodía, armonía y letra, está al servicio de un sentimiento verdadero y no de una fórmula. Y su lectura del presente es optimista: las audiencias jóvenes no rechazan la profundidad, simplemente han tenido menos acceso a ella. Cuando se les ofrece bien producida y en su propio lenguaje, la abrazan.
Un traje a medida para cada voz
El método de trabajo invierte el orden habitual de la industria. El proceso no empieza por la canción, sino por el artista. Marian y Vivis eligen primero la voz: estudian el talento, el timbre, el estilo y la personalidad del intérprete. Solo entonces vuelven la mirada al catálogo para encontrar qué pieza —célebre o no— puede transformarse o incluso renacer en sus manos. Una vez hallada esa combinación, viene lo que ellas describen como hacer un traje a medida: adaptar la canción a la forma de cantar del artista, definir el género y el arreglo, y cuidar siempre que la modernización jamás traicione la melodía ni la letra originales.
Bajo esa lógica nacieron las siete grabaciones que hoy conforman la serie. A “Como yo te amo” con Jorge Franco, en clave pop, le siguieron “Lo mejor de tu vida” con Chavi Leons, llevada a la bachata; “El amar y el querer” con Mando, convertida en cumbia norteña; y “Procuro olvidarte” con Valentina Olguín, reinventada como disco pop. El catálogo siguió abriéndose con “Señora” en la voz de la argentina Chule, transformada en cumbia; “Se nos rompió el amor” con Daniela Darcourt, llevada a la salsa; y “Soy rebelde”, reinterpretada por José Esparza desde el regional mexicano. Siete títulos, siete géneros, un mismo principio: lo intocable es la melodía y la letra; todo lo demás —instrumentación, tempo, actitud— está al servicio de tender el puente.
El mayor desafío creativo, reconocen, fue quizá “Se nos rompió el amor” en la voz de Daniela Darcourt. Es una de las baladas más sagradas del repertorio, asociada a una interpretación monumental, y llevarla a la salsa sin que perdiera su dramatismo ni su dolor exigió un equilibrio delicado. Tenía que seguir rompiendo el corazón aunque ahora invitara a bailar.
Las señales de que el camino funciona
La recepción ha llegado desde varias direcciones y de forma consistente a lo largo de los siete lanzamientos. Del público, el ejemplo más contundente ha sido la versión en cumbia de “Señora” de Chule, que superó el millón de visualizaciones en YouTube durante su primer mes, un resultado orgánico que habla por sí solo. Pero más allá de las cifras, lo que las hermanas observan es una cadena de descubrimiento: oyentes que llegan por primera vez a estas canciones a través de una reinterpretación contemporánea y luego buscan el original. Exactamente lo que el proyecto fue diseñado para provocar.
Del lado de la industria, el respaldo ha sido tan espontáneo como significativo. Gloria Trevi apoyó el primer lanzamiento desde el inicio, prestando su credibilidad y su audiencia a un proyecto que apenas encontraba su camino. La colaboración con Daniela Darcourt, una de las voces más reconocidas de la salsa en América Latina, con más de tres millones de seguidores en Instagram, llevó las “Manuel Alejandro Sessions” a nuevos mercados y a nuevas conversaciones. Y de los propios artistas ha llegado la confirmación que las hermanas más valoran: colaboradores que se vuelven embajadores genuinos del proyecto mucho después del lanzamiento, porque sienten que estas composiciones elevan su propio perfil.
Lo que viene
La serie sigue creciendo. Hay ya grabada una versión en bolero glam de “El amor acaba” con el dúo mexicano Daniel, Me Estás Matando; una grabación de “Contigo en la hierba” con Angélica Gallegos; y otra de “Y ya te quería” con Pablo Vamer, todas con fechas de lanzamiento por definir. A ellas se suman nuevas colaboraciones en proceso de selección. La hoja de ruta, dicen, profundiza en lo mismo que las mueve: más canciones del legado, más géneros y más voces nuevas.
El criterio para sumar a esas voces se mantiene firme. Marian y Vivis buscan tres cosas: una voz con identidad reconocible, una sensibilidad real por la canción —que el intérprete entienda lo que canta, no solo que lo cante bien— y potencial de proyección. Ese filtro las ha llevado hasta ahora a talentos de Estados Unidos, México, Argentina y Perú, y la lista, aseguran, seguirá creciendo. Trabajar con artistas de distintos países no respondió a un cálculo frío de mercado, sino a una consecuencia natural de buscar la mejor voz para cada canción y cada género.
Detrás de todo el proyecto hay, sobre todo, una unidad de criterio. Las hermanas trabajan completamente coordinadas y rechazan dividir la obra en compartimentos: la construyen juntas, desde la selección del artista hasta la supervisión final. “Somos dos personalidades con una misma visión”, resumen. Esa unidad, dicen, es precisamente una de las fortalezas de una serie que ha encontrado la forma de honrar un gran legado de la única manera que merece ser honrado, poniéndolo a sonar de nuevo y de la mano de ambas quienes se han convertido en un referente de éxito en la industria musical latina.

Erix Montoya Bustos
Cubre la información de Cartagena desde 2000. Se incorporó a Caracol Radio en 2011 y previamente trabajó...




