Techno y café en las alturas: así son las ‘coffee parties’ que conquistan la Torre Colpatria
El icónico edificio abrió su mirador y su helipuerto a los DJ y al café. Una apuesta que refleja cómo Bogotá se moderniza y consolida su lugar en la industria musical latinoamericana.

Confidential Recipe, uno de los artistas que se presentaron en la primer 'cofee party' de la Torre Colpatria. | Foto: Cortesía

Por: Esteban Dávila Náder
Por décadas, la Torre Colpatria se ha cimentado como uno de los íconos más importantes de Bogotá. A 48 años de su inauguración oficial, el edificio ubicado en plena intersección entre carrera séptima y calle 26 tiene tanto de motor empresarial y productivo como de eje turístico. Eje que, todo sea dicho, se mantiene en constante renovación gracias a una agenda cultural que ahora incluye hasta fiestas electrónicas.
Carolina Farías, property manager de la Torre, describe lo que está sucediendo en plena terraza, a 196 metros de altura, como una apertura a la “experimentación cultural” que inició hace dos años y que busca refrescar el estatus de la propiedad como referente de ciudad.
No hay que dejar de observar que, si bien el edificio es puerta de entrada al centro histórico de la capital y atrae a miles de curiosos con su mirador 360°, la promesa de una panorámica completa, por más que esta esté en constante renovación dadas las dinámicas propias de Bogotá, puede quedarse corta después de una primera visita.
“Queremos mostrar que la Torre Colpatria no se queda en el rezago. Llevamos 50 años acompañando a la ciudad, a todos los capitalinos, y lo que queremos es acompañarlos en todas las etapas de su vida”, señala Farías, insistiendo en que el objetivo es “seguir presentes dentro de todos los planes del fin de semana”.
Por eso organizan actividades que le agregan valor a la experiencia del mirador y que abren el acceso al helipuerto del edificio, como estaciones de picnic, tardes de yoga y muestras culturales dedicadas a fechas especiales, como el día de la afrocolombianidad. “Queremos que siempre pasen cosas, abrir espacios para la cultura, para la música, para el bienestar”, explica la manager.
La estrategia ha tenido tanto éxito que, para 2025, la torre recibió 62.000 visitantes, incluyendo 12.400 extranjeros. Para este año, agrega Farías, se proyecta un crecimiento del 20 % en esa cifra.
Una fiesta en las alturas

| Foto: Cortesía

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La Torre Colpatria comenzó a experimentar con la idea de ‘coffee party’ —un formato de fiesta, predominantemente electrónica y diurna, en el que se reemplazan las bebidas alcohólicas por café con el objeto de promover un estilo de vida más saludable— hace unos ocho meses, con un DJ ‘in house’ y de manera mensual. No obstante, el piloto desarrollado el último fin de semana de mayo tiene un sabor distinto.
“Llevamos aproximadamente tres semanas trabajando fuertemente en la planeación del evento”, explica Farías. Ese lapso lo dedicaron a sellar alianzas con Antisistema y Tun-Da, colectivos bogotanos especializados en música electrónica; y en afinar los detalles logísticos necesarios para garantizar la seguridad de las 600 personas que asistieron al evento durante sus dos días y los 10 DJ que se presentaron.
Para Kevin Rojas, CEO de Antisistema, se trata de una oportunidad única para los eventos del género musical. Más allá del reto de la altura, y del clima impredecible de Bogotá, “que estén abriendo este tipo de espacios y lo podamos hacer es algo muy bonito, porque aparte de nosotros, seguro, vendrán más DJ y más artistas que podrán participar”, asegura.
Es que, continúa, este tipo de iniciativas le dan despliegue a un movimiento que históricamente se ha considerado alternativo, estigmatizado y ‘underground’, pero que en años recientes ganó el estatus de industria. Prueba de ello son el espacio protagónico que tuvo en el Bogotá Music Market (BOmm) de 2025; el crecimiento de festivales como Baum, que ya acumula 11 ediciones; e incluso lo logrado a nivel internacional por exponentes como Funk Tribu, Julio Victoria, Ela Minus o Felipe Gordon.
Artistas y asistentes al ‘coffee party’, comentan que la prueba fue una especie de parte aguas. En la escena, Daniel Pardo es conocido como No Naim, es DJ y enseña producción musical en la Baum Music School. Para él, el espacio “ayuda para que esto tenga más visibilidad y que la gente se dé cuenta de que más allá de la música es una conexión personal con los sonidos, con las frecuencias”.
Algo similar opina Carlos Siu, o Confidential Recipe, DJ venezolano radicado en Bogotá. “Esta cultura viene de épocas represivas y difíciles. Que se abran espacios como estos tiene un significado profundo de evolución. Tiene un toque histórico. Por lo menos yo que vivo acá desde 2018, nunca había venido a este espacio y hoy que vine a tocar fue una experiencia increíble. Jamás lo hubiera imaginado cuando llegué a Colombia. Cada vez la cultura está más dentro del día a día de Bogotá y eso me alegra muchísimo”.
Karen Victorino, asistente, lo concluye con más precisión: “Siento que Bogotá está en un punto musicalmente hablando en el que se ha posicionado a nivel Latinoamérica como un eje fundamental para la industria musical y esto hace que se abran muchísimas más posibilidades para la música electrónica, para cualquier clase de evento musical o cultural en la ciudad”.
¿Qué sigue?

| Foto: Cortesía

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Para todos los involucrados, la primer ‘coffe party’ de la Torre con artistas de alcance nacional fue un buen primer paso. Ahora la idea es hacerlo un tema recurrente. “Estamos esperando que sea una actividad mensual para cierre de mes”, explica Farías. De lograrlo, toda la información se daría a conocer a través de las redes sociales y el portal del edificio.
Según la manager, al menos en principio y como sucede con las demás actividades culturales que programan, la idea es que estas fiestas electrónicas no tengan un costo distinto al de acceso normal, que es de $35.000 para ciudadanos colombianos y de $50.000 para extranjeros. Eso incluye un bono consumible de $4.000 en la cafetería del piso 48, justo en la terraza.
Así se aprovecha el impulso que está ganando la ciudad desde otros frentes. “El tema turístico ha tenido un gran alcance en los últimos años. Todo el tema de seguridad, las estrategias del Distrito, de la Alcaldía, pues han mejorado totalmente los ingresos y todas las expectativas que estos equipamientos culturales y turísticos teníamos. Hoy todos estamos muy comprometidos, particularmente aquí en el Centro Internacional, con generar espacios y generar experiencias que le respondan a este público”, añade Farías.
Para ella, todo es posible únicamente cuando los actores de ciudad entienden el valor de “dejar de actuar desde el miedo para pasar a lo propositivo”.




