El 80% de los adolescentes colombianos teme por su futuro profesional
De acuerdo con esta investigación, el 80% de las menciones de los jóvenes giran en torno al estudio, al rendimiento académico y a su futuro profesional.

Estudiantes en Medellín. Sapiencia. Cortesía: Alcaldía de Medellín

Un reciente ejercicio de escucha realizado por Ipsos entre adolescentes colombianos de los 13 y los 17 años, revela que estos jóvenes recién salidos de la niñez no son apáticos ni superficiales, sino que conforman una generación que carga con un mundo a veces demasiado pesado. Sus relatos muestran cómo los sueños comienzan a ceder espacio al temor de fallar y a la sensación de no ser suficientes.
De acuerdo con esta investigación, el 80% de las menciones de los jóvenes giran en torno al estudio, al rendimiento académico y a su futuro profesional.
Para ellos, el colegio no es solo un lugar de aprendizaje, sino el núcleo de construcción de identidad para su vida futura, así que no basta con obtener buenas notas, calificar a becas y ser los mejores en todo, pues aún deben cumplir con sus jornadas escolares que se extienden entre clases, deporte, servicio social, preparación para el ICFES y la exigencia de ser 100 % bilingües.
Según Sandra Godoy, directora de la unidad Cualitativa de Ipsos, “para recoger estos datos tan interesantes usamos el servicio de Comunidades que estamos estrenando en Colombia, un formato de colaboración que integra a grupos permanentes de personas cuyas opiniones sirven para que las marcas aprendan y construyan una conexión continua con sus consumidores y clientes. Ahora en este caso específico que hemos llamado Conectados Teens Colombia, trabajamos por medio de plataformas digitales, que como es sabido hoy son sus medios nativos de comunicación”.
“Mediante estas herramientas, encontramos que, entre los testimonios de los jóvenes, emergen palabras como estrés, disciplina, cansancio y miedo a “colapsar”. En este caso, el colegio se convierte en un escenario en donde se define quiénes son hoy y quiénes serán mañana. Frases como “ser el mejor” o “no quedarse atrás” reflejan una presión estructural que trasciende lo académico convirtiéndose en una autoexigencia implacable”, asegura Sandra Godoy.
Así las cosas, según el estudio, para los jóvenes consultados, los logros se relativizan si no alcanzan la perfección, y aparece el miedo a no cumplir con estándares que, explícita o tácitamente, otros han trazado sobre ellos, y es por esto que, con frecuencia, la frustración se instala en ellos cuando sus ideales parecen inalcanzables.
En este contexto, el deporte y el arte emergen como un oasis, motores de felicidad y espacios de resistencia para los chicos.
El fútbol, el patinaje, el taekwondo, el voleibol, el baile, la música y las competencias locales o internacionales son lazos que los conectan con su infancia y sus sueños, convirtiéndose en espacios de escape, que muchas veces chocan con reglas no escritas que los llevan a pensar por ejemplo que si bajan sus notas deben alejarse de sus pasiones.
A ello se suma la preocupación causada por la desinformación y el mal uso de la inteligencia artificial: noticias falsas, videos manipulados y uso indebido de imágenes generan cansancio cognitivo y desconfianza.
En un entorno donde los “likes” y los seguidores siguen siendo validadores sociales, los adolescentes del 2026 se enfrentan a navegar un mundo lleno de trampas para el que se ven obligados a desarrollar una conciencia crítica, aunque con esta llega también el agotamiento.




