Rosalía deslumbra en Madrid con el estreno de su LUX Tour
El estreno de la gira convirtió el escenario en un espacio de música y simbolismo, donde se entrelazaron el fervor pagano y la devoción mística en plena Semana Santa

Credito: Sharon López

Rosalía, la artista catalana que ha redefinido los códigos del pop y el flamenco contemporáneo, presentó su esperado LUX Tour en el WiZink Center, un espectáculo que conjugó lo sagrado y lo profano en un mismo escenario.

Credito: Sharon López

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La elección de fechas no pasó desapercibida: en plena Semana Santa, la cantante desplegó un repertorio que osciló entre la penitencia simbólica y la celebración festiva, con una puesta en escena que evocaba tanto la liturgia como el culto popular.
Desde el inicio, con luces que simulaban vitrales y coros que recordaban cánticos religiosos, el público fue conducido hacia una experiencia sensorial que trascendió lo meramente musical.
El concierto abrió con “Berghain”, tema que Rosalía interpretó con una intensidad casi ceremonial.
Vestida con un diseño que mezclaba estética barroca y modernidad urbana, la artista se movió entre coreografías de precisión y momentos de improvisación que reforzaban la idea de un espectáculo vivo, en constante transformación.
La escenografía, marcada por pantallas monumentales y juegos de luces que evocaban procesiones, reforzó la narrativa de un viaje espiritual.
El público, entregado desde el primer acorde, respondió con fervor absoluto. Miles de asistentes corearon cada canción, convirtiendo el recinto en una suerte de templo pagano donde la devoción se expresaba en aplausos, gritos y lágrimas.
Rosalía, consciente de esa energía, interactuó con sus seguidores con gestos de complicidad y agradecimiento, reforzando el vínculo emocional que caracteriza sus presentaciones.
El repertorio incluyó clásicos como “Malamente” y “Con altura”, pero también nuevas composiciones que exploran territorios sonoros más experimentales.
En ellas, la artista se permitió jugar con la electrónica, el flamenco y la música sacra, creando un híbrido que sorprendió incluso a sus seguidores más fieles.
Más allá de lo musical, el LUX Tour se construye como una propuesta estética y conceptual que busca interpelar al espectador. Rosalía no solo canta: construye un universo simbólico donde la tradición se reinterpreta y la espiritualidad se convierte en espectáculo.
En Madrid, esa apuesta encontró un marco perfecto, con un público dispuesto a dejarse llevar por la intensidad de una artista que sigue ampliando los límites de lo que significa un concierto.
El estreno del LUX Tour deja claro que Rosalía no solo ofrece música, sino experiencias que trascienden lo escénico. Su capacidad para unir tradición y modernidad, lo espiritual y lo terrenal, confirma que cada presentación es un acontecimiento cultural en sí mismo.
La gira continúa ahora su recorrido internacional con la expectativa de seguir marcando un antes y un después en la forma de concebir los grandes espectáculos musicales.




