Richard Yuzee, creador de contenido, y los desafíos que no se publican
Rutina, límites y seguimiento

Richard Yuzee, creador de contenido, y los desafíos que no se publican

Richard Yuzee no describe su día como “productivo”. Lo describe como controlado. Suena menos emocionante, pero es más exacto. Para él, el problema no es que falten ideas, ni que falten herramientas, ni siquiera que falte motivación. El problema es más sencillo y más cruel: la atención se va sin pedir permiso.
En los negocios digitales, ese detalle pesa. Las redes son el canal, el escaparate, el contacto, la métrica, el termómetro emocional. Y como todo está a un clic, también está a un clic la tentación de revisar, responder, ajustar, volver a revisar. Richard insiste en que ahí se pierden semanas enteras sin que nadie lo note. No porque se “haga poco”, sino porque se hace lo equivocado con demasiada frecuencia.
Lo que él llama reactividad tiene una forma reconocible. Empiezas el día “solo por mirar”, contestas un mensaje, saltas a otro, aparece un pendiente, cambias de pestaña, vuelves a una app, y sin darte cuenta ya estás trabajando para el ruido. Yuzee lo plantea sin dramatismo: si el día arranca así, ya no es tu día. Es el día de los demás.
Richard Yuzee dice que su rutina se arma alrededor de una idea específica: identificar qué está frenando el negocio y atacarlo temprano, cuando todavía no hay interrupciones. No es una frase bonita, es una regla operativa. A veces esa restricción es contenido. A veces es una decisión de producto. A veces es un número que no cierra. Lo que cambia es el tema, no el método. Primero lo importante, después lo urgente.
El desafío aparece cuando lo importante es incómodo. No “difícil” en el sentido épico, incómodo en el sentido real. Escribir lo que no quieres escribir. Tomar una decisión que has evitado. Revisar un embudo que sabes que está flojo. Corregir un mensaje que ya está publicado. Es el tipo de trabajo que no da dopamina instantánea, y por eso mismo la gente lo posterga. Richard lo dice de manera seca: si dependes de ganas, ya perdiste.
Yuzee también habla de algo que no suena glamoroso, pero explica muchas caídas: la suma de microdecisiones. Qué responder, a quién responder, qué ignorar, qué mover para mañana, qué dejar abierto. Cada decisión es pequeña, pero juntas te drenan. Él lo llama fatiga de decisión y lo trata como se trata un problema de operación: reducir decisiones repetitivas, estandarizar lo que se pueda, delegar antes de convertirse en cuello de botella.
En este punto suele chocar con el mito del emprendedor disponible todo el tiempo. El “si no contesto rápido, se me cae el negocio”. Richard Yuzee no compra ese cuento. Dice que un proyecto que depende de tu presencia permanente es frágil, aunque facture. Porque tarde o temprano te cobra en cansancio, en mal juicio, en ansiedad. Y cuando falla el juicio, todo lo demás se desordena rápido.
Hay otro patrón que él repite, y se nota que lo ha visto muchas veces: gente que quiere certeza antes de actuar. No hablo de prudencia, hablo de la necesidad de garantía. La pregunta clásica que paraliza: “¿y si esto no funciona?” Richard lo llama externalizar responsabilidad. Como si se pudiera comprar seguridad junto con el curso, la herramienta o el plan. Según Yuzee, el punto no es evitar el error, sino acortarle la vida al error: probar, medir, corregir, repetir.
Ahí se entiende por qué su discurso resulta incómodo para algunos. Porque no ofrece una historia limpia. Ofrece una rutina. Y la rutina es poco seductora cuando uno está buscando un atajo.
Cuando se toca el tema de automatización e inteligencia artificial, Richard no se va por la fantasía de “hazlo todo sin esfuerzo”. Dice que la tecnología acelera, sí, pero no decide por ti. Si tienes claridad, acelera claridad. Si estás perdido, acelera el caos. Yuzee lo resume con una idea que no suena viral pero es verdadera: el juicio sigue siendo manual.
Richard Yuzee también ha dicho que su disciplina fuera de cámara es más importante que lo que se ve. Sueño, entrenamiento, orden, mañanas protegidas. No como estética saludable, sino como protección del criterio. Él lo pone en términos simples: con mal descanso tomas peores decisiones, y una mala decisión te puede costar semanas. No hay nada romántico ahí. Hay costo.
A veces la gente cree que el gran enemigo del negocio digital es el algoritmo. Para Richard, el enemigo suele ser más íntimo: la falta de seguimiento. La costumbre de abandonar justo cuando el proceso empieza a volverse repetible. Publicas y no pasa nada. Ajustas y no pasa nada. Y en esa falta de señales, mucha gente cambia de rumbo por ansiedad. Yuzee insiste en que el progreso no se comporta como escalera. Se comporta como saltos: largos tramos planos y, de pronto, un avance cuando se corrige lo que sí importaba.
No hay un cierre perfecto para esto, porque no es una historia cerrada. Es un tipo de trabajo que se repite. Richard Yuzee lo sabe y por eso habla tanto de sistemas: porque el sistema te salva cuando tú no estás “inspirado”.
La última vez que lo explicó, no lo hizo con una frase bonita. Lo aterrizó a una escena simple: hay días en los que lo único que cambia el negocio es sentarte y terminar una tarea que vienes evitando. Nadie aplaude eso. Nadie lo comparte. Pero se nota después, cuando ya no tienes que apagar incendios por lo mismo.

Erix Montoya Bustos
Cubre la información de Cartagena desde 2000. Se incorporó a Caracol Radio en 2011 y previamente trabajó...




