Comunidades del Bajo Calima en Buenaventura denuncian abandono tras inundaciones por ola invernal
La creciente del río Calima arrasó con cultivos de pancoger, principal sustento de las familias rurales del Consejo Comunitario de la cuenca del río Calima, zona rural de Buenaventura
Bajo Calima zona rural de Buenaventura / Foto: Consejería de Paz
La comunidad del Bajo Calima, zona rural de Buenaventura, atraviesa una crítica situación humanitaria luego de las inundaciones registradas en las últimas semanas a causa de la ola invernal. La creciente de su principal río de abastecimiento y navegabilidad, provocó la pérdida de cultivos de pancoger, principal fuente de alimentación y sustento económico de las familias que habitan este territorio.
Gregorio Cárdenas Victoria, líder del Consejo Comunitario de la cuenca del río Calima, explicó que las afectaciones han sido graves. “Las inundaciones dañaron nuestros productos de pancoger, que es la principal subsistencia de estas comunidades”, señaló.
Según el líder comunitario, la situación actual es “caótica” y se ha visto agravada por la falta de una atención integral por parte de las autoridades competentes. Aunque reconoce que algunas instituciones han hecho presencia en la zona, asegura que esta ha sido insuficiente frente a la magnitud de la emergencia. “Se mira el olvido de la población calimeña como si no estuviese pasando nada”, puntualiza Gregorio Cárdenas.
Desde el Consejo Comunitario, las comunidades reclaman mayor acompañamiento institucional y respuestas concretas que les permitan enfrentar la crisis. “Nosotros queremos como consejo comunitario que el área encargada de esta situación haga más presencia y nos tenga respuesta, para nosotros saber que en verdad nosotros tenemos una entidad que es responsable y que está también luchando por el bienestar de todos”, agrega el líder.
La pérdida de los cultivos ha obligado a las familias a solicitar semillas al gobierno distrital para retomar sus labores agrícolas, aunque saben que el problema se repite cada vez que hay una creciente.
“Cuando uno siembra, el río acaba y se vuelve otra vez con el tiempo al año, 6 meses, 8 meses, 9 meses, luchando para que les vuelvan a dar semilla. Parece como que uno se va volviendo más pobre y más llevado de lo que antes era”, expresa Cárdenas Victoria.
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Aunque podrían dedicarse a otras actividades para el sostenimiento de sus familias, las comunidades del Bajo Calima insisten en permanecer en su forma de vida tradicional. Su conocimiento, cultura y arraigo están ligados a la tierra, a la finquita y al cultivo de pancoger en sus territorios, aun cuando el riesgo de perderlo todo vuelva a repetirse.
Finalmente, el líder comunitario afirmó que hasta el momento no han recibido apoyo ni una respuesta clara por parte de la administración distrital frente a la pérdida de los cultivos y los procesos de recuperación necesarios para garantizar la seguridad alimentaria de estas comunidades rurales.