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“Arde”, la canción con la que Distópxica cuestiona la violencia y el uso de los recursos públicos

Creada en 2010, Distópxica utiliza el rock como herramienta de denuncia social. Con “Arde”, la banda liderada por Javier Vaca cuestiona la violencia, la desigualdad y el rumbo social de Colombia

Distópxica cuestiona la violencia y el uso de los recursos públicos

Distópxica cuestiona la violencia y el uso de los recursos públicos

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Distópxica prepara lanzamiento en 2026 / Foto Dist+opxica

Música

Creada en 2010, la banda Distópxica se ha consolidado en la escena musical alternativa colombiana como un proyecto de rock con una marcada vocación social. Desde sus inicios, el grupo ha utilizado la música como una plataforma de reflexión crítica sobre las tensiones, contradicciones y problemáticas que atraviesan a la sociedad contemporánea. Canciones como “Arde” sintetizan esa intención: provocar preguntas incómodas y generar conciencia en medio de un contexto social convulso.

Al frente del proyecto está Javier Vaca, fundador, vocalista y principal compositor de Distópxica, quien recuerda que la banda nació con la inquietud de narrar la realidad desde un lenguaje directo y sin concesiones. Aunque el proyecto se gestó en 2010, fue durante el estallido social vivido en Colombia entre 2019 y 2020, y posteriormente en medio de la pandemia de 2020, cuando el discurso del grupo tomó mayor fuerza y urgencia. Para Vaca, esos momentos marcaron un punto de inflexión: la música dejó de ser solo expresión artística para convertirse en una necesidad de comunicación y posicionamiento frente a lo que estaba ocurriendo en las calles.

En diálogo con Lo Más Caracol, Javier Vaca explicó que temas como “Arde” nacen de una postura crítica frente al uso de los recursos públicos. La canción cuestiona, de manera frontal, que el dinero destinado a salud y educación termine invertido en armas y municiones utilizadas contra los propios ciudadanos. “Es una forma de decir que algo está profundamente mal en el rumbo que estamos tomando como sociedad”, señala el músico, quien insiste en que el rock sigue siendo una herramienta válida para la denuncia y la movilización de ideas.

Cada composición de Distópxica funciona como un mapa emocional. No se trata de ofrecer respuestas cerradas ni consignas simplistas, sino de abrir espacios de reflexión y de incomodidad. Sus canciones plantean preguntas difíciles, invitan a habitar la incertidumbre con dignidad y proponen la conciencia como primer paso para cualquier transformación social. Esa búsqueda conceptual también está presente en el nombre de la banda: Distópxica surge de la mezcla entre distopía, territorio y toxicidad, entendida esta última no como algo destructivo, sino como un catalizador de cambio.

Más que una etiqueta, el nombre es un manifiesto. Incomodar para transformar es una de las premisas que atraviesan la propuesta artística del grupo. El núcleo de la banda está conformado por Javier Vaca en la voz y las letras; Sergio Moreno en la guitarra y los coros; y Gabriel García en los sintetizadores y la guitarra. Juntos han construido un sonido que se mueve con libertad entre distintos lenguajes musicales, sin perder la contundencia del mensaje.

La intención de Distópxica es clara y, al mismo tiempo, desafiante: usar el rock como un laboratorio de conciencia. Su propuesta sonora se ubica en un cruce de caminos donde convergen la intensidad del rock y el metal, la actitud del punk, la energía de la salsa, la cadencia de la cumbia y la tradición de la canción latinoamericana de denuncia. Esta mezcla no es casual; responde a una identidad profundamente urbana y latinoamericana, conectada con los ritmos de calle, la sonoridad de los barrios y la memoria política reciente del país.

En ese contexto, “Arde” se presenta como una de las piezas más representativas de su sonido actual. La canción combina rock, punk y metal con una cadencia salsera marcada en la voz, generando un contraste que refuerza su mensaje. En su estructura y energía se perciben ecos de bandas como Rage Against the Machine y The Mars Volta, referencias evidentes en la forma de canalizar la rabia y la complejidad musical, pero siempre filtradas por la realidad bogotana y latinoamericana.

De cara al futuro, Distópxica ya trabaja en el lanzamiento de su próximo álbum, previsto para enero de 2026. El disco abordará las toxicidades de los tiempos actuales: la crisis ecológica, la desigualdad social, la migración, la violencia estructural y las múltiples formas de resistencia que emergen desde los territorios. Para la banda, la música sigue siendo un espacio de confrontación simbólica y de construcción colectiva, una manera de insistir en que el arte también puede ser un acto político y un ejercicio de memoria.

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