Un año después la paz no llega al Catatumbo y la guerra sigue sin freno
Las autoridades advierten que no hay recursos suficientes para enfrentar la crisis en 2026.

Desplazados del Catatumbo en Cúcuta. / Foto: Cortesía.
Norte de Santander.
Un año después de que se intensificara el conflicto armado en el Catatumbo, la región continúa atrapada en una guerra que no da señales de ceder, mientras los esfuerzos de diálogo no logran traducirse en cambios reales para la población civil y la capacidad institucional para responder se encuentra cada vez más limitada.
Así lo advirtió el consejero departamental de paz, Luis Fernando Niño, al señalar que, aunque el gobierno nacional mantiene abierta una mesa de diálogo con la disidencia de las Farc, el escenario en el territorio sigue siendo crítico.
“La mesa sigue abierta y el gobierno autorizó seis meses más para la zona de ubicación temporal, pero la realidad es que la confrontación no se ha detenido”, afirmó.
En cuanto al Ejército de Liberación Nacional, el panorama es aún más incierto. De acuerdo con el consejero, más allá de comunicados y pronunciamientos oficiales, no se evidencian avances concretos que permitan hablar de una desescalada del conflicto, una situación que además se ve atravesada por la compleja dinámica de la frontera colombo-venezolana.
A esta falta de avances se suma una preocupación que marca el inicio de 2026: la escasez de recursos para atender una crisis humanitaria que podría prolongarse.
Niño advirtió que el país atraviesa un debate nacional por la emergencia económica y que, en términos reales, “no existen recursos del orden nacional suficientemente amplios para responder a una tragedia humanitaria de esta magnitud”.
Desde lo territorial, el panorama tampoco es alentador. El consejero explicó que los recursos departamentales son limitados y que la mayoría de los municipios del Catatumbo, por su categoría administrativa, no cuentan con la capacidad financiera para enfrentar una emergencia de gran escala.
“Son municipios que no tienen cómo responder a una situación prolongada de conflicto”, señaló.
Frente a este escenario, insistió en que la guerra no solo ha dejado una profunda crisis humanitaria, sino que también ha frenado cualquier posibilidad de desarrollo en la región.
Por ello, hizo un llamado a replantear el enfoque del Estado frente al Catatumbo. “Los recursos que hoy se están invirtiendo en la guerra o en la atención de emergencias deberían destinarse a acueductos, escuelas, vías y proyectos productivos que permitan transformar el territorio”, sostuvo.
Finalmente, Niño reiteró que mientras no se avance de manera decidida en la erradicación de los cultivos de coca y en una apuesta integral por el desarrollo, el Catatumbo seguirá inmerso en un ciclo de violencia que se normaliza con el paso del tiempo.
“No podemos aceptar como normal que llevemos un año en guerra y que esto no tenga una salida”, concluyó.



