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¿Qué viene para la economía colombiana en el 2026?

Panelistas analizaron el aumento del salario mínimo, el efecto en la inflación y la decisión del Gobierno de vender bonos de deuda pública para conseguir mayor financiación. 

¿Qué viene para la economía colombiana en el 2026?

En Hora20 el análisis al arranque económico del 2026 que ha estado marcado por una polémica alza del salario mínimo y los efectos en diversos sectores de la economía, en su bolsillo y en la inflación. El debate también de una nueva emisión de bonos de deuda por parte del Gobierno, los efectos en el tiempo y lo que se busca con más deuda. Al final, los motivos de la caída en el precio del dólar.

Lo que dicen los panelistas

José Ignacio López, presidente del Centro de Estudios Económicos Anif, doctor en Economía y profesor emérito, planteó que en el tema del salario mínimo la parsimonia no puede llevar a ceguera, “si la economía fuera por decreto es fácil decretar que todos somos ricos, entonces la decisión es ideológica y no está sustentada en los datos. La decisión del Presidente estuvo por fuera del rango de discusión en la mesa de concertación del salario mínimo y lo hace en medio de un grave problema de informalidad y un aumento del 23% nos deja en una situación de mayor informalidad laboral”. En ese sentido, resaltó que en la mesa de negociación faltan los trabajadores informales, “están empresarios, gremios, sindicatos, pero toca reconocer la realidad del país y muchos no están representados. El mecanismo de negociación debería ser más complejo”.

Jairo Bautista, contador y exdirector de Presupuesto Público Nacional del Ministerio de Hacienda, manifestó que en economía se simplifica y se llama a la catástrofe y eso no es serio, “con este incremento también hay un estímulo al consumo y mejora de capacidad de consumo a sectores de la sociedad”. Explicó que la protección social y mercado laboral se debe manejar en niveles diferentes, “no hay importado la visión tradicional de ver personas de tercera edad vendiendo cosas en un semáforo”. Además, dijo que se debe garantizar un sistema de protección social y de salud que llegue a todo el mundo, “la mayor parte de la gente que disfruta seguridad social en salud lo hace a través de finanzas públicas”.

Detalló que en mucho de lo que se llama informalidad o independientes, hay algunos en el sector construcción donde se paga mínimo y se exige estar en Sisbén, “en ese sentido, generalizar en el mercado laboral es muy complejo”.

Por último, advirtió que el problema fiscal es una olla a presión, donde no se ha visto un actor clave que es el Congreso, “ellos acordaron con el Gobierno una Ley de Financiamiento y después lo negaron. Esas decisiones se pasan a lo fiscal”.

Cristina Fernández, economista y profesora en la Universidad del Rosario, explicó que hay 2,9 millones asalariados que ganan un salario mínimo y 5 millones asalariados formales que ganan más que un mínimo, ellos se ven beneficiados porque suben los ingresos, pero destacó que hay una población afectada como los 16 millones de trabajadores que no son asalariados formales: informales, cuenta propia, desempleados, a los cuales, les quedará más difícil conseguir un trabajo formal". De otro lado, dijo que a los independientes les quedarán más altas las cotizaciones. Frente a las empresas, dijo que resultarán afectadas las empresas de más de 10 trabajadores, que suelen pagar más del mínimo, pero que el problema se concentrará en pequeñas empresas, que no se ven beneficiadas de la deducibilidad del pago de impuestos, “las empresas de menos de 10 trabajadores, el 86% están por debajo del umbral de pago del impuesto de renta y por eso se verán mucho más afectadas”.

También insistió que una forma de suavizar el aumento del salario mínimo es pensar en flexibilizar cotizaciones para trabajadores independientes, “llegó la hora de reconocer que hay personas que ganan menos ingresos y que las cotización por semana se pueda hacer en los independientes”.

Para José Manuel Restrepo, exministro de Hacienda, exministro de Comercio, Industria y Turismo y rector de la Universidad EIA, no se puede absolutizar los resultados, “no se puede decir que todos los precios crecerán al 23%, pero con realismo este tipo de medidas no contribuye a solucionar los problemas. Cerca de 11 millones de colombianos no reciben el salario mínimo, para esas personas esta decisión es negativa. El salario no les sube, pero los costos sí. Al 50% de colombianos le incrementa pensión con IPC, pero los costos se les come parte del ingreso”. Manifestó que se necesita más crecimiento económico, “pero imagínese sectores dependientes de talento humano, esos sectores terminan perjudicados con aumento del 23%. Reacción de pequeños y microempresarios sería la de informatizar o contratar por debajo del mínimo”.

Sobre la emisión bonos TES, comentó que no hay problema en emitir deuda, “eso se hace para cubrir necesidades del presupuesto, pero lo extraño es que en diciembre hubo emisión de títulos TES privado por US$6 millones y en este caso son casi US$5 millones. En los títulos TES de diciembre fue 50% más costoso que inicios de 2022 y el de esta semana un 35% más costoso y un 16% más frente a un endeudamiento similar que hizo México hace poco. Nos endeudamos más y a plazos más corto”.

Carolina Monzón, gerente de investigaciones económicas de Itaú, detalló que por ley solo un 2,3% de la canasta sube con el mínimo y un 35% con el IPC, relacionado con arriendos que es como una cuarta parte”, con lo cual, advierte sobre los efectos de segunda vuelta, como educación, transporte, salud, que son un 50% de la canasta. Comentó que hay ciudades como Barranquilla o Bucaramanga con incrementos del 15%, “en promedio incremento es del 7 al 10% y eso en inflación representa casi 35 puntos básicos. Lo que se viene en inflación será significativo por ley, pero también por ajustes y nóminas; puede ser menos o más del mínimo”.

Frente al dólar, recordó que en 2025 se puso dólares en la economía por unos $7 billones, “por eso no hubo tasas de cambio por encima de $4 mil y ahora estamos en $3.600. Preocupación es que deuda la tendremos que pagar 2029, 2031 y 2033, además, pero cuando se tenga que pagar obligaciones en dólares, el flujo será contrario”.