Isabella Espinosa: la emprendedora que llevó una marca sostenible desde Bogotá a 52 países
Con visión creativa y estrategias audaces, Isabella Espinosa convirtió a Baobab, en una de las marcas colombianas de mayor expansión global.

Isabela Espinosa. | Foto: cortesía Isabella Espinosa
A los 22 años, mientras estudiaba Derecho en la Universidad de los Andes, Isabella Espinosa tomó una decisión que transformaría su vida: crear una marca de vestidos de baño sostenible y versátil.
Así nació Baobab, una marca inspirada en los árboles milenarios de Madagascar, conocidos como “árboles de la vida”. Para ella, ese nombre simbolizaba su propósito: diseñar piezas que generaran impacto y le dieran vida a nuevas ideas. Desde entonces, su ruta ha estado guiada por la persistencia y la claridad creativa. La marca debutó en 2017 y desde entonces no ha dejado de escalar.
Del baúl de un carro a las vitrinas del mundo
El inicio fue tan sencillo como exigente. Su primera producción, 150 trajes de baño, los vendió a través de Instagram mientras recorría Bogotá con las prendas en el baúl del carro. Sin un punto de venta físico, tuvo que “maletear” hasta que la marca empezó a posicionarse en Colombia. Desde el comienzo tuvo claro que quería competir en el mercado internacional, aunque eso significara abrirse paso sin seguir las tendencias del momento.
Mientras muchas marcas colombianas apostaban por estampados tropicales, Isabella eligió una estética propia: los colores degradé de los atardeceres. colores degradé y una estética que luego se expandió hacia el universo resort: vestidos, faldas, tops y piezas versátiles.
Esa versatilidad, asegura, es parte de la sostenibilidad: “En vez de comprar diez vestidos para un viaje, compras Baobab, que te permite moverte de la playa al bar, del día a la noche, de la ciudad a la costa, se trata de la capacidad de transformar una pieza de vestir en lo que permita la imaginación del consumidor. Es cumplir con la promesa de valor de la sostenibilidad por medio de la versatilidad” señala.
La marca comenzó participando en ferias en Bogotá, Miami y París, donde Espinosa buscó personalmente a compradores de tiendas multimarca de lujo. Cuando llegó la pandemia, muchas marcas consolidadas pausaron la presentación de colecciones. Ella hizo lo contrario: estaba lista.
Para entonces, Baobab ya había ampliado su catálogo y podía competir con una propuesta que combinaba diseño, sostenibilidad y diferenciación estética. Fue el impulso que necesitaba para entrar a vitrinas internacionales.
Creatividad que impulsa impacto y expansión
Hoy, Baobab está presente en 52 países y 450 puntos de venta, incluyendo Saks Fifth Avenue, Bloomingdale’s, El Corte Inglés y Galeries Lafayette. También tiene tiendas propias en Bogotá, Cartagena, Barranquilla, Cali, Miami y Nueva York. Y ha logrado facturar hasta 13 millones de dólares.
La empresa se apoya de 124 empleados entre áreas administrativas y creativas, y trabaja con alrededor de 650 colaboradores de talleres satélites. Isabella sigue al frente de todo, “Contamos con un equipo creativo y no tenemos dirección de mercadeo porque nos gusta que todos se involucren en el proyecto de narración de la marca” señala.
La producción de Baobab combina insumos de Italia, Bulgaria y China con la confección en talleres de Bogotá y Medellín. Una parte significativa de sus prendas se fabrica con poliéster reciclado y el 70% de la producción se exporta, principalmente a Estados Unidos, México y Oriente Medio. En total, la marca lanza cuatro colecciones al año y dos cápsulas adicionales, sumando 160.000 unidades anuales.
Estrategias que rompen moldes:
Salirse de las tendencias siempre ha sido un sello de la marca, por eso, para presentar sus colecciones ha montado pasarelas en el río Sena, en las dunas de Dubái, en los Alpes suizos e incluso en el Valle de los Baobabs en Madagascar. Sus estrategias destacan en las principales semanas de la moda por su capacidad de crear experiencias inesperadas.
Así mismo, desde hace tres años, Espinosa impulsa el Cascade Challenge, una convocatoria que invita a artistas, creativos y emprendedores a transformar los retazos que deja la producción de Baobab en nuevos productos o proyectos.
El ganador recibe 15 millones de psesos en capital semilla y acompañamiento para escalar la idea. El programa tiene presencia en México, Argentina y Colombia, y más de 250 marcas han participado. Una manera de materializar la filosofía con la que nació Baobab: que un producto dé vida a otro.



