Ignacio Zarante, el genetista que salva a los niños con defectos congénitos en Bogotá
Zarante creó la primera especialización médico-quirúrgica en Genética en Colombia. Conozca cómo inició su carrera y sus logros
Ignacio Zarante, de 57 años, nunca se imaginó que se convertiría en uno de los referentes de la genética en Colombia. De joven soñaba con surcar los cielos como aviador o dedicarse a la hotelería y el turismo, hecho recuerda con humor: “Curiosamente, eso es lo que hago ahora: viajar y quedarme en hoteles”. Hijo de un funcionario costeño y de una maestra caldense, Zarante encontró en su formación académica el espacio para transformar el sistema de salud colombiano, enfocándose en una de las principales causas de mortalidad infantil: los defectos congénitos.
Con más de 25 años de trayectoria, su liderazgo le ha permitido reducir a menos de la mitad la tasa de mortalidad por malformaciones en menores de 5 años en Bogotá, gracias a una combinación de investigación científica rigurosa, implementación de políticas públicas y un enfoque cercano con las familias afectadas. Su impacto le ha valido, recientemente, el Premio Nacional de Ciencia y Solidaridad, otorgado por la Fundación Alejandro Ángel Escobar, en la categoría de Ciencias Físicas, Exactas y Naturales.
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Entre viajes por congresos en España, Hong Kong y reuniones con la comisión de The Lancet sobre enfermedades raras, Zarante se mantiene al frente de un equipo que ha transformado la manera en que Colombia enfrenta los defectos congénitos.
¿Cómo inició Ignacio Zarante en este campo de la medicina?
Zarante estudió medicina con la curiosidad de tener un papel crucial en situaciones extremas, pero fue en la investigación donde encontró su verdadera pasión. Durante la facultad, su afinidad por la investigación no iba tan alineada con los intereses de los médicos del Hospital Universitario San Ignacio, que lo instaban a atender más pacientes y a dejar de lado sus experimentos y proyectos de laboratorio.
El destino lo llevó de rebote a la genética.“La vi como una ciencia del futuro, que integra la biología a la medicina y responde las preguntas fundamentales de por qué nos enfermamos o estamos saludables. Y, cuando empecé a atender pacientes, me di cuenta del impacto positivo que podemos tener en las personas con enfermedades catastróficas y en sus familias”, asegura.
Para consolidar esta visión, creó la especialización médico-quirúrgica en Genética de la Universidad Javeriana, la primera de su tipo en Colombia, que recientemente celebró sus 25 años. En ese proceso, Zarante se enfrentó a un reto clave: la falta de datos sobre enfermedades genéticas. Para llenar este vacío, inscribió al Hospital San Ignacio en el Estudio Colaborativo Latinoamericano de Malformaciones Congénitas (ECLAMC), una red iniciada en 1967 para recopilar información estandarizada sobre malformaciones congénitas.
Su labor no solo consistió en generar conocimiento científico. En 2004, la Secretaría de Salud de Bogotá lo contactó para implementar la metodología “caso-control” en toda la ciudad, una estrategia que había demostrado resultados en el Hospital San Ignacio. Este protocolo consiste en examinar a cada recién nacido, registrar los defectos congénitos como “casos” y comparar con un “control”, un bebé sano del mismo sexo, para identificar factores de riesgo relacionados con el embarazo, como consumo de alcohol, tabaco, exposición a sustancias tóxicas o déficit de ácido fólico.
Transformando vidas más allá de la ciencia
“Una vez logramos que la salud pública contara a estos pequeños, nos empeñamos en que tuvieran una mejor calidad de vida, porque cuando se van para la casa son muy frágiles y muchos se nos mueren por barreras del sistema de salud”, explica Zarante. Gracias a un seguimiento constante de las enfermeras de la Secretaría, las madres reciben apoyo diario para enfrentar estos casos con la mejor herramienta, la información.
Los resultados de este enfoque hablan por sí solos. Entre 2010 y 2024, la tasa de mortalidad por defectos congénitos en menores de 5 años en Bogotá pasó de 68,7 a 32,4 decesos por cada 100.000, y desde 2012 la metodología se incorporó al Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública.
El trabajo de Zarante también ha permitido avances en la investigación genética, identificando genes y alteraciones del ADN asociados a malformaciones craneofaciales y genitourinarias. “Nos sentimos orgullosos de nuestras publicaciones científicas, pero lo que más satisfacción nos da es resolver las dificultades cotidianas de las familias de estos niños”, afirma.
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En lo personal, Zarante se declara enamorado de su trabajo, de la genética y de su familia. Su cargo como coordinador de primer semestre de Medicina le permite combinar docencia con investigación, transmitiendo a los estudiantes su pasión por la ciencia y la atención humana. “Mi abuelo era maestro en Neira. La docencia, para mí, es genética”, confiesa.
Ignacio Zarante es uno de los 100 Nuevos Líderes de Colombia:



