Erika López, ¿cómo ha logrado salvar millones de tiburones en Malpelo? Esta es su historia
Erika López ha enfrentado el aleteo en uno de los territorios más remotos del Pacífico, liderando un proyecto que calcula haber evitado la pesca de cinco millones de tiburones.

Erika López lidera la protección de tiburones en Malpelo, donde su equipo ha frenado el aleteo durante más de una década. | Foto: Caracol Radio

La historia de Erika López empezó con miedo. En 2010, durante su primera inmersión en Malpelo, quedó rodeada por decenas de tiburones martillo. Pensó que algo andaba mal, hasta que entendió que era una estación de limpieza, un comportamiento natural. En tres días pasó del pánico absoluto a una fascinación que todavía la acompaña. Al año siguiente regresó como guía de buceo y vio de frente la devastación del aleteo: embarcaciones ilegales cazaban tiburones, martillo y silky en aguas sin vigilancia, a 36 horas del continente.
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Ese impacto la obligó a actuar. Desde la embarcación panameña, Yemayá empezó a perseguir pescadores con un megáfono, recogiendo líneas y liberando lo que podía. Fue entonces cuando entendió que las leyes, sin presencia real, no bastan. Y que la única forma de proteger el área era permaneciendo allí.

ISLA MALPELO, Colombia, East Pacific Ocean | Getty images / Gerard Soury

ISLA MALPELO, Colombia, East Pacific Ocean | Getty images / Gerard Soury
El punto de quiebre llegó en altamar. Un filántropo presente en una de esas expediciones presenció cómo Erika interrumpía una inmersión para ahuyentar a un barco ilegal y le preguntó qué se necesitaba para proteger mejor la zona. La respuesta fue simple: un barco propio. Y él dijo que podía donarlo. De esa conversación nació en 2018 Biodiversity Conservation Colombia y el Silky, un catamarán diseñado para patrullar de manera permanente en coordinación con Parques Nacionales y con apoyo de Colombia Dive Adventure.
¿Cómo ha logrado salvar tantos tiburones en la isla Malpelo?
La fórmula de trabajo es exigente: equipos pequeños, rotaciones constantes, preparación para mar abierto y combustible garantizado cada diez días. Gracias a eso, el Silky permanece en la zona el 94% del año. Los resultados hablan solos: alrededor de 400 embarcaciones ilegales fueron disuadidas o expulsadas, y el ecosistema muestra señales claras de recuperación. Los tiburones de Galápagos, antes en grupos reducidos, ahora pueden sumar hasta 80 individuos, y la zona se mantiene libre de artes de pesca.
Erika no idealiza este trabajo. Ha enfrentado agresiones, desde hielo seco hasta cuchillos, pero confía en los protocolos: aproximaciones rápidas, motores superiores, megáfono, registro visual y, cuando es posible, apoyo de la Armada. “Con los tiburones era ignorancia. Con los pescadores sé exactamente lo que hago”, dice.
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Aunque hoy dedica más horas a la gestión que al buceo, su vida sigue anclada al mar. Se certificó como buzo a los 18 años, estudió Ingeniería Agronómica y una maestría en Ciencias Ambientales, pero siempre supo que su oficio estaba en el océano. Durante estos años ha pasado más tiempo sobre la cubierta de un barco que en tierra, y sigue soñando en grande: más barcos, mejor tecnología y presencia en montes submarinos aún más remotos.

Buceo en Colombia | Kokod Point, Ringgold Isles Archipelago, Pacific Ocean, Fiji Islands. / Jason Edwards

Buceo en Colombia | Kokod Point, Ringgold Isles Archipelago, Pacific Ocean, Fiji Islands. / Jason Edwards
Para ella, el hogar está donde suene el motor del Silky. Allí, en la inmensidad del Pacífico, con un café caliente en la mano, sigue defendiendo uno de los tesoros naturales más importantes del país. Y mientras permanezca allí, los tiburones tendrán una guardiana vigilando su futuro.
Erika López es una de las 100 Nuevas Líderes de Colombia:




