“En mi conciencia nunca te fallé”: el lado más íntimo de Jorge Eliécer Gaitán
Gloria Gaitán, hija del fallecido líder político, lo recuerda como un hombre visionario con gran inteligencia emocional para interpretar con sensibilidad los sentimientos e ideas de los demás
Fría mañana de viernes en Bogotá, en medio de los trancones, la congestión habitual por las caóticas obras y las preocupaciones diarias que no faltan. A pesar de esto, las expectativas son muy altas para llegar a nuestro destino: el Exploratorio Nacional, un lugar construido en memoria de Jorge Eliécer Gaitán, uno de los grandes líderes políticos que vio Colombia nacer.
Al llegar al barrio Santa Teresita, ubicado en Teusaquillo, que en su momento fue uno de los detonantes del crecimiento en la capital, nos encontramos con esta edificación perdida en el tiempo, a medias, como si a su construcción se le hubiera dado pausa con el control remoto. A pesar de esto, seguimos adelante y nos encontramos con Gloria Gaitán cara a cara.
Cuando cruzamos algunas palabras me impresionó gratamente su inmenso parecido con aquel brillante líder político, su calidez, amabilidad, y la manera tan especial en la que describe y recuerda a su papá. Solo verdaderos líderes dejan una huella tan grande que sigue sin borrarse luego de 75 años de uno de los episodios más difíciles en la historia reciente de Colombia: el 9 de abril de 1948.
Jorge Eliécer Gaitán: un líder entregado al pueblo
Dejando de lado al político, jurista, escritor y profesor, Gaitán fue un padre ejemplar, entregado a su familia, exigente, de esos que escasean por estos días. Como dicen en mi casa, una persona con “don de gente”, que llegaba al pueblo con carisma e inteligencia utilizando las palabras correctas con un poder de convencimiento absoluto.
"Inteligencia emocional", esa fue la clave del éxito de Jorge Eliécer Gaitán en vida, decía en su relato la señora Gloria. Él sabía interpretar con sensibilidad los sentimientos e ideas de los demás. El pueblo lo sentía muy cercano, lo amaba, y él también sentía lo mismo por ellos.
Él le daba importancia a nuestras ideas y actos. Yo tenía 9 años cuando lo mataron, pero hay testimonios maravillosos de cómo cada cual se sentía respetado
Así las cosas, la participación ciudadana en los destinos de la nación era uno de los puntos que más le interesaba reforzar a Gaitán con miras a llegar a la presidencia. Y estaba claro que podía lograrlo porque era un líder que se debía 100% al pueblo, lo respaldaba y se sentía como uno más de ellos.
Gaitán más personal: un padre adorado
Ahora bien, si tenía grandes cualidades como político y jurista, lo cierto es que su faceta como padre dejó una huella imborrable en su familia. Al interior del hogar se le recuerda como un hombre disciplinado y perfeccionista, partiendo por su forma de vestir.
Jorge Eliécer Gaitán no era ese tipo de padre tradicional que se sentaba a leerle cuentos a su hija Gloria antes de dormir. Por el contrario, desde muy pequeña le enseñó a respirar, entonar, corregir pronunciación y hacer su mejor esfuerzo para superarse.
En otras palabras, quería que no se quedara solamente recibiendo información, sino que fuera más participante, inquieta y tomara la iniciativa de aprender.
Permanentemente me estaba dando instrucciones para que leyera bien. Y un día yo noté que mi papá no me interrumpía y dije: -ya sé leer. Levanté la mirada y me di cuenta que se había dormido... (entre risas).
Incluso, esa tarea como formador y educador se extendía al personal de su residencia. Las empleadas que los apoyaban con las labores domésticas sentían gran aprecio por él, ya que todo el tiempo les estaba dando consejos para mejorar su manera de hablar y dar una buena impresión a los que llegaran de visita. Siempre pensaba en todo.
El libro que Gaitán le entregó a su hija para que aprendiera a leer
No podíamos dejar pasar la oportunidad de preguntarle a Gloria Gaitán por un recomendado literario. Si bien no recuerda a fondo los títulos que su padre guardaba en su biblioteca, porque ella tenía solo 9 años cuando él murió, sí recordó con claridad el libro con el que aprendió a leer y más aún por el significado que tiene. 'Cómo el hombre llegó a ser gigante', escrito por M. Ilin y su mujer, Elena Segal, es un libro que explica a profundidad cómo el ser humano ha sido el único “animal que ha logrado ser libre".
De acuerdo con una pequeña descripción del libro 'Cómo el hombre llegó a ser gigante': “Si la libertad es la posibilidad real de elegir, el ser humano es el único que ha creado los medios para sobrevivir ante cualquier ambiente natural; para viajar por agua, aire y tierra; incluso para elegir y cambiar su tipo de alimentación. El evolucionar trae consigo otra cosa importante y es el hecho de haber logrado caminar en dos extremidades para usar las otras para tareas aún más complejas”.
Es curioso, lo anterior no parecería apropiado para un niña tan pequeña, pero lo cierto es que Gloria Gaitán lo disfrutaba y seguramente era un mensaje implícito de su padre para que siempre fuera más allá y aprendiera constantemente de todo lo que la rodeaba, creo yo que prepararla para la vida.
A mi papá no le gustaba transmitir ilusiones ni fantasías, él era muy real
¿Por qué luchaba Gaitán?
Qué les puedo decir, es apasionante escuchar hablar a Gloria Gaitán, se transporta uno en el tiempo recordando los grandes discursos de su padre. Es una radiografía exacta de lo que él fue, incluso en la manera de mover sus manos, de articular palabras y transmitir sus ideas.
Jorge Eliécer Gaitán planteaba que se debía cambiar la cultura delegataria por una de carácter participativo, más protagónica. Por eso él decía que “el pueblo es superior a sus dirigentes”, para que no fueran los dirigentes los que manipulan el buen o mal entender, sino que la misma ciudadanía pudiera trabajar en forjar un mejor futuro.
La moral para él era fundamental, aprendí a ser correcta y mis hijas lo han heredado
Por otra parte, Gaitán fue un gran admirador de Jesucristo, de sus ideas, incluso, sus últimas palabras se relacionaron con él, de acuerdo con su hija. Otra curiosidad que se da en estas fechas, es que en 2023 se cumplen 75 años de los sucesos del 9 de abril de 1948 y por azares del destino esa fecha cae en Domingo de Resurrección en plena Semana Santa. Esto, según Gloria Gaitán, es una especie de “símbolo, llamado o milagro”.
La tumba de Gaitán
Durante nuestro recorrido por el Exploratorio Nacional llegamos al ‘Patio de la Tierra’, un lugar simbólico en el que se encuentra la tumba del dirigente político que se diseñó en forma circular. En el aro que la rodea está inscrito su nombre sin la fecha de muerte, solo la de nacimiento (1903) y un símbolo de infinito.
Esa eternidad plasmada en la tierra no es más que una clara referencia a que las “ideas nunca mueren”, ya que Gaitán fue descrito por muchos -incluyendo su hija- como un futurista, una persona con ideas y pensamientos que eran propios del siglo XXl.
Como es un futurista, las ideas de mi padre jamás van a perecer. Esa es la razón por la cual en su tumba aparece un infinito como fecha de muerte
La CIA y el Gobierno: responsables de la muerte de Gaitán
Un tema que sigue latente en el imaginario colectivo de los colombianos hasta el día de hoy es la muerte de Jorge Eliécer Gaitán. Se dice que Juan Roa Sierra fue el supuesto autor material del magnicidio del líder político, pero lo cierto es que a esta historia le hace falta un pedazo.
Con mucho conocimiento y estudio al respecto, Gloria Gaitán aseguró que en el caso intervinieron distintos frentes. Empezando por Estados Unidos, a través de la recién creada Agencia Central de Inteligencia (CIA), sumado a un complot donde el gobierno de turno culpó a los comunistas en un intento de saboteo de la Novena Conferencia Panamericana, los comunistas a los liberales, liberales a conservadores, y estos últimos al mismo pueblo.
Gloria Gaitán también habla de la confesión de un agente de la CIA, John Mepples Espirito, que es pública, sobre la implicación de esta agencia en el asesinato, revelando datos como que a Jorge Eliécer Gaitán lo habían tratado de sobornar los norteamericanos y Espirito lo contó.
Cuando Roa Sierra sacó el revólver, mi papá cometió el gran error que fue dar la vuelta para tratar de protegerse. Se dice que el primer acto cometido por la CIA en América Latina fue el asesinato de mi padre
De subir Gaitán a la presidencia, ¿cómo sería Colombia?
La pregunta que no podía faltar en este encuentro, y es que Colombia sí sería “totalmente distinta” desde la óptica de la familia Gaitán. Con el paso de los años, industriales, académicos, sectores productivos, entre otros, han coincidido que si “a Gaitán no lo mataban, este país habría sido distinto”.
Él creía que todos tenemos derecho a vivir en el país y aportar lo que sabemos hacer
Un cierre especial...
Antes de despedirnos, Gloria Gaitán me recordó por un momento a mis abuelos, Gilberto Delgado Matiz y Elvira Ramos Corchuelo, a los cuales quisiera rendirles un pequeño homenaje hasta el más allá. De ellos recuerdo tres cosas: la educación, los valores y su inmensa sabiduría.
Desde dar un buen consejo, declamar poemas, hablar sobre mecánica, historia, política, deportes y hasta del episodio de una novela mexicana en televisión, siempre existía un tema de conversación, eran personas demasiado inteligentes, totalmente integrales, muy adelantadas para su época, seres valiosos que aportaban de una manera muy especial a la sociedad.
En momentos me sentí así con Gloria Gaitán, por eso, ya con cierta confianza, me arriesgué a preguntarle algo que podría incomodar a más de uno y fue inevitable que algunas lágrimas brotaran de mis ojos mientras escuchaba su respuesta porque me conmovió hasta lo más profundo de mi ser.
Si en este momento tuviera enfrente a su padre, ¿qué le diría?
Lloraría, ojalá exista el más allá. En mi conciencia nunca le falle. Creo que he seguido sus lineamientos al pie de la letra, haciendo sacrificios personales y familiares, pero nunca le he fallado” (entre lágrimas).
Los años pasan, pero las causas quedan, y el recuerdo del padre amoroso, del compañero fiel, sigue más fuerte, eso no me cabe la menor duda.
Agradecimientos: Maria Gaitán Valencia y Juan Armando Rojas de Centro Nacional De Memoria Histórica