Ciencia y medio ambiente

Planeta zombi parecido a la Tierra orbita en un “cementerio cósmico”

Al parecer el cuerpo planetario tiene una masa similar a la de la Tierra y orbita alrededor de una estrella de neutrones

Planeta zombi parecido a la Tierra orbita en un “cementerio cósmico” // Getty Images / Darryl Fonseka

El descubrimiento de un mundo parecido a la Tierra ha sorprendido a la NASA, en 1992 un grupo de científicos descubriría el primer exoplaneta (es decir, el primer planeta fuera del sistema solar) el cual sería llamado PSR B1257+12B.

Los astrónomos Alex Wolszczan y Dale Frail, fueron los encargados del hallazgo, quienes, además, expusieron que su masa era similar a la de la Tierra y que orbitaba un tipo de estrella muerta bautizada como púlsar PSR B1257+12. Este planeta estaría acompañado de otros dos cuerpos rocosos.

Los científicos que se han encargado de estudiar los púlsares rara vez descubren la existencia de planetas similares a la Tierra, que orbiten a su alrededor. La NASA describe a estos sistemas como “cementerios” pues su estrella principal está muerta.

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Este sistema se encuentra a una distancia de 2300 años luz de nuestro planeta, y sus condiciones, según los expertos, se vuelven más hostiles cada día. El púlsar de este sistema lanza constantemente fuertes radiaciones a los planetas cercanos que pueden ser tan intensas que se sienten desde la Tierra.

Según los estudios del Observatorio Jodrell Bank de Gran Bretaña realizado a 800 púlsares durante las últimas décadas, ha demostrado que solo el 0,5% de estos sistemas tienen algún planeta similar a la masa terrestre.

Este descubrimiento sería el preámbulo para estudiar las condiciones en las que un planeta puede sobrevivir alrededor de estos púlsares, los cuales se crean cuando las estrellas masivas alcanzan el final de la fusión nuclear, cesando la presión y el posible colapso gravitatorio.

Las veces que se producen estos colapsos dejan una explosión de supernova masiva, que pueden incluso eclipsar las demás estrellas de su galaxia. Como consecuencia, esto puede provocar que la antigua estrella viva, que en algún momento fue igual de grande al sol o similar, sufra una reducción al punto de igualar el radio de una ciudad en la Tierra.

Los púlsares son estrellas realmente especiales para la ciencia, pues se tratan de un tipo de estrella de neutrones de rápida rotación y poderosos campos magnéticos.

Estos cuerpos celestes pueden incluso ser captados desde la Tierra, debido a que producen señales similares a las de un faro cósmico cada vez que giran. Estas señales son captadas por radiotelescopios, los cuales permiten su análisis.

Los científicos precisaron que a pesar de las similitudes de las masas entre el exoplaneta que orbita el púlsar y la Tierra que orbita el sol, sus comportamientos en materia de los movimientos de rotación y translación son muy distintos. Pues los movimientos de la Tierra forman una órbita casi circular al rededor del sol, mientras que este exoplaneta orbita de forma elíptica.

Este dato es bastante curioso, pues, da indicios de la manera en la que los cuerpos planetarios se comportan bajo estas condiciones y la manera en la que difieren del comportamiento de los planetas del sistema solar que habitamos.

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