Justicia a la carta: Un juez, un fiscal y un abogado en líos por corrupción
La Fiscalía descubrió lo que sería una empresa criminal dedicada al tráfico de procesos judiciales que actuaba al mejor postor en Bosconia, Cesar.

Justicia a la carta: Un juez, un fiscal y un abogado en líos por corrupción
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La evidencia que tiene la Fiscalía es que estas personas aprovecharon su amistad para manipular los procesos a cambio de millonarias sumas de dinero. Los protagonistas de este nuevo escándalo de corrupción involucran a un juez, un fiscal y un abogado que aparentemente coordinaban decisiones judiciales a cambio de dinero.
LOS CAPTURADOS
Se trata de Roberto Carlos Orozco Argote, quien desde el 02 de octubre de 2012, en provisionalidad, como Juez Promiscuo Municipal en el municipio de Bosconia.
Yesith Payares Aguilar, Fiscal Delegado ante los Jueces Penales del Circuito, en la Dirección Seccional del Cesar, desde el 2013.
También aparece Carlos Luis Ropero Galván, abogado litigante que ejerce sus labores, especialmente, en el departamento del Cesar.
Señala la Fiscalía, que el juez, el fiscal y el abogado desde 2017 habrían conformado una empresa criminal, que aún se encontraría vigente y su propósito es manipular a su beneficio propio el sistema judicial a cambio de millonarias dinero.
EL ROL DE LA ORGANIZACIÓN
De acuerdo con el expediente de la Fiscalía, el abogado Carlos Ropero es aparentemente, el encargado de abordar, ofrecer y acordar los pagos ilegales con los clientes de la organización.
En algunos casos, según el ente acusador, se encarga de representar judicialmente a los clientes ante el Fiscal, además de organizar pruebas acomodadas para facilitar la toma de decisiones del juez. También, tenía como función repartir el dinero ilícito entre los integrantes de la red criminal.
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En uno de los audio se escucha a el abogado Carlos Ropero sobre un negocio que está transando.
El rol del Fiscal Yesith Pallares era el encargado -aparentemente- de manipular los procesos de los clientes de su amigo, el abogado Carlos Ropero, para facilitar las carpetas que son de reserva del ente acusador, además de determinar el archivo o preclusiones de acuerdo a lo que se haya pactado la organización.
Y el juez era el encargado de decidir de manera concertada con la organización los fallos a favor de los clientes, que accedían a las pretensiones de la red criminal.
A pesar de que las capturas se ejecutaron en Bosconia (Cesar), a la Fiscalía le tocó acudir ante los jueces de paloquemao en Bogotá por el riesgo de que se manipulara en Valledupar el reparto de los jueces.




