En cuatro años se han duplicado los asesinatos en Catatumbo: HRW

La investigación de Human Rights Watch señala que tras la firma del acuerdo de paz, el Catatumbo se ha vuelto una de las zonas más violentas del país.

Un nuevo estudio de Human Rights Watch señaló que si bien la firma del acuerdo de paz puso fin al conflicto armado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, este hecho también resultó en que otros grupos armados llenaran los vacíos que las Farc dejaron en las zonas rurales y una de estas regiones es el Catatumbo.

Cifras del estudio afirman que desde el 2015, el número de asesinatos en el Catatumbo se ha duplicado y a esto se suman delitos como violencia sexual, reclutamiento forzado a menores, desapariciones y desplazamiento de al menos 40.000 personas.

El conflicto en el Catatumbo se acentúa ya que la región ha recibido al menos 25.000 venezolanos quienes, huyendo de la falta de dinero y oportunidades, llegan al país para recibir abusos por parte de estos grupos armados ilegales.

El documento detalla que los grupos armados presentes en el Catatumbo son el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el Ejército Popular de Liberación (EPL) y disidencias de las Farc que buscan controlar la zona para tener acceso a rutas del narcotráfico hacia Venezuela y aprovechar los campos donde se ha cultivado hoja de coca.

HRW denuncia que tanto líderes sociales como la misma ciudadanía vive con inseguridad y que si bien pueden hablar sobre los asesinatos que ocurren, no los denuncian por temor a represalias. Los investigadores comentan que aunque la estación de policía esté cerca de la plaza principal del pueblo, los uniformados no se alejan más de cinco cuadras del establecimiento y, en vez de ejercer presencia cuando una persona es asesinada, envían trabajadores de las funerarias a recoger los cuerpos.

Los venezolanos corren peor suerte” señalan los investigadores, recordando historias de migrantes que al salir de Venezuela, la Guardia Nacional Bolivariana les quita sus pertenencias y, al llegar en búsqueda de oportunidades, terminan trabajando para grupos armados por comida, no por un salario.

El control de los grupos armados es tal, que tienen “controles de migración” en los que exigen que los venezolanos que quieran mudarse a la zona, deben obtener la “recomendación” de un local. Si ese venezolano comete algún delito o no trabaja, los grupos armados “responsabilizan a la persona que los recomendó”.

El texto señala que muchas zonas del país, como el Catatumbo, fueron olvidadas por el Estado y que más allá de responder los ataques armados con el envío de tropas, se requiere de presencia constante que garantice la protección de los líderes sociales, se implementen estrategias efectivos para proteger los derechos de la ciudadanía y brindar asistencia para asistir y proteger víctimas de abusos y ataques.

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