Malo habría ocultado interceptaciones que delataban el Cartel de la Toga

El magistrado suspendido habría ayudado de paso a Francisco Ricaurte, de quien era cercano.

Gustavo Malo Fernández /

En la audiencia donde terminó capturado el magistrado suspendido Gustavo Malo, se explicó una de las razón por las cuales se decidió privarlo de la libertad, y tienen que ver con la desaparición de un cuaderno reservado que tenía interceptaciones en las que se veía involucrado el exmagistrado Francisco Ricaurte, y de paso se evidenciaba la existencia del denominado ‘Cartel de la Toga’. El cuaderno hacía parte del expediente del excongresista Álvaro Ashton.

“Se tiene conocimiento del episodio relacionado con la sustracción de los informes de interceptación ordenada en el proceso contra Álvaro Ashton en el que el monitoreo de varias líneas utilizadas por el aforado, arrojó como resultado conversaciones entre este y Francisco Ricaurte en las que al parecer se evidenciaba la negociación para evitar la apertura de instrucción”, señaló el magistrado Ramiro Marín.

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Los testigos, como el exfiscal Luis Gustavo Moreno lo confirmaron: “La existencia de esas interceptaciones y de su contenido altamente incriminatorio para Francisco Ricaurte y por lo mismo, nefasto para el propósito criminal de la organización es confirmada en estas diligencias por Moreno Rivera, quien señaló que por intermedio de Ricaurte se enteró que José Reyes Rodríguez Casas había mencionado esas conversaciones a otro magistrado de la Sala de Casación Penal, lo cual, según el mismo testigo, causó gran molestia de Ricaurte y fue uno de los hechos que propició la salida del magistrado auxiliar de la Corte Suprema de Justicia”.

Según el magistrado, por ser él quien tenía el proceso y la dificultad para que fueran extraídos por personas externas, todo parece indicar que habría sido él quien participó en la desaparición de las grabaciones.

“(...) Permiten inferir la posibilidad que la desaparición de ese material probatorio haya sido a expensas del aquí procesado, debido no solo al vínculo fraternal de Malo Fernández con el allí directamente involucrado Ricaurte, sino porque de hacerse publicas las conversaciones como pretendió José Reyes Rodríguez Casas, hubieran puesto en riesgo la existencia misma de la organización”.

La Corte además lo privó de la libertad porque aseguró que aunque ya no estaba ejerciendo funciones, conoció muchos procesos y la información confidencial que en ellos reposa y podría volver a cometer el delito por el que se le acusa.

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