Dónde está la bolita
DÓNDE ESTÁ LA BOLITA

Bogotá: los riesgos de la campaña

Lo peor que le puede pasar a la campaña es caer en la polarización entre el modelo Peñalosa o el modelo Petro.

Carlos Obregón /

on el anuncio de Carlos Fernando Galán de que será candidato a la alcaldía de Bogotá, queda prácticamente definido el cuadro de aspirantes en la capital, que se verá reducido en junio cuando se hará la inscripción definitiva de candidatos.

Faltando seis meses para las elecciones, la lucha por la Alcaldía se ha encaminado a ganarse el centro, pero sin acuerdos para llegar a alianzas que fortalezcan a los más opcionados a través de consultas. Los temores a tener aliados tóxicos o los cálculos políticos de acuerdos poco rentables electoramente por el bajo peso de los aspirantes dieron al traste con esa posibilidad.

No será una campaña de muchos pesos pesados como se esperaba hace algunos meses y eso le da ventajas a quienes tienen ya suficiente kilometraje político como Claudia López, Galán y Lucho Garzón. A los demás poco los conoce la opinión –Ángela Garzón, Miguel Uribe o Luis Ernesto Gómez-- o les genera prevenciones como sucede con Holmann Morris, fiel escudero desde el Concejo del ex alcalde Petro.

Seis meses parecen demasiado tiempo para una campaña que seguramente, desde el punto de vista de propuestas, estará enfocada en marcar diferencias con respecto a la alcaldía de Peñalosa en materias polémicas como el metro, el Transmilenio por la 7ª, el manejo ambiental de la ciudad –calidad del aire, Reserva Van der Hammen y cerros—, seguridad o la integración regional. Pero también será una campaña donde el factor Petro pesará a la hora de los debates para atacar a quienes se identifiquen con sus ideas y su gestión como alcalde. Ni siquiera es por el riesgo de que uno u otro elija alcalde. 

El riesgo es el rumbo que pueda tomar esta campaña, que en vez de conocer soluciones creíbles para que Bogotá se parezca más a una ciudad del primero mundo con sistemas modernos de transporte, segura y amable con sus habitantes, termine en un escenario de confrontación entre quienes defienden el modelo de Peñalosa y quienes creen que Petro lo hizo mejor. O el de la guerra sucia donde hasta una foto puede ser usada para marcar a un candidato de ser el sucesor de uno de ellos.

Hasta ahora no se sabe qué le ha hecho más daño a la ciudad: si el incumplimiento de las obras prioritarias y la corrupción o la polarización alrededor de las últimas administraciones.

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