Cory Booker se perfila como el nuevo Barack Obama tras potente discurso
El senador demócrata se robó el show durante la convención al usar referencias históricas para hacer un llamado a la unión para vencer a Trump.

(EFE)

El senador demócrata Cory Booker, que es una de las figuras emergentes del partido, se robó el show e hizo que los asistentes se levantaran de sus asientos con un discurso en el que haciendo referencias históricas pidió a los estadounidenses que no se dejen dividir por discursos de intolerancia.
“El individualismo no derrotó a los británicos. No nos hizo llegar a la luna. No construyó las carreteras de nuestro país, no nos hizo trazar el camino del genoma humano. Eso lo hicimos juntos”, afirmó durante la convención.
Booker citó desde proverbios africanos y poetas como Maya Angelou, hasta héroes patrios como Abraham Lincoln para hacer un llamado a que no se baje la guardia.
“No podemos caer en la complacencia o indiferencia en estas elecciones, ya que lo único que se necesita para que triunfen los malos es que la gente buena no haga nada”, señaló.
El exalcalde de Newark hizo que los medios de este país lo compararan con el que dio el presidente Barack Obama cuando era joven durante la convención del 2004, que muchos consideran como el génesis de su carrera hacia la Presidencia.
Este es su discurso completo:
Hace doscientos cuarenta años, nuestros antepasados se reunieron en esta ciudad y declararon ante el mundo que queríamos ser una nación libre e independiente. Hoy, nos reunimos aquí de nuevo, en tiempos difíciles, en esta ciudad de amor fraternal, para reafirmar nuestros valores, ante nuestra nación y el mundo.
Nuestro propósito no es crear una gran nación, sino asegurar que continuemos con nuestras tradiciones y haciendo un humilde homenaje a las generaciones que nos precedieron, para eso exponemos a dos grandes americanos: nuestros candidatos para Presidente y Vicepresidente: ¡Hillary Clinton y Tim Kaine!
Nuestros documentos fundacionales fueron grandiosos. Pero no porque fueran perfectos, de hecho estaban llenos de imperfecciones e incluso mostraban esa intolerancia del pasado. Los nativos americanos fueron calificados como salvajes, los afroamericanos fueron nombrados como fracciones de seres humanos, y las mujeres no fueron reconocidas en absoluto. Pero esos hechos y otras partes trágicas de nuestra historia no reducen de la grandeza de nuestra nación.
De hecho, creo que somos una nación aún mejor, no porque empezamos perfectamente, sino porque cada generación ha trabajado con esfuerzo para hacer esta unión cada vez más perfecta. Generaciones de estadounidenses heroicos han hecho de Estados Unidos una nación más inclusiva, más expansiva, y más justa.
Nuestra nación no fue fundada porque todos nos parecemos, porque rezamos de la misma manera, o somos descendientes de un mismo árbol familiar. Sin embargo, nuestros fundadores, en su ingenio, en esta, la más antigua democracia constitucional, pusieron adelante la idea de que todos somos creados iguales; que todos tenemos derechos inalienables. Y sobre esta base construimos una gran nación, y hoy en día, no importa quién eres- rico o pobre, asiático o blanco, hombre o mujer, homosexual o heterosexual, cualquier religión o de ninguna– todos como ciudadanos tenemos derechos y también responsabilidades.
En esta ciudad, nuestros fundadores presentaron una declaración de independencia, pero también hicieron una declaración histórica de la interdependencia. Sabían que si este país quería sobrevivir, teníamos que hacer un compromiso inusual y extraordinario los unos con los otros.
Respeto y valoro los ideales del individualismo y la autosuficiencia. Pero el individualismo no derrotó a los británicos, no nos ayudó a llegar a la luna, tampoco a construir carreteras, o el mapa del genoma humano. Todo eso lo hicimos juntos.
Esta es una llamada por el patriotismo. El patriotismo es el amor del país. Pero no se puede amar a un país sin amar a sus hermanos y hermanas. No siempre tenemos que estar de acuerdo, pero hay que potenciarnos los unos a los otros, tenemos que encontrar los puntos en común, hay que construir puentes a través de nuestras diferencias para perseguir el bien común.
No podemos recaer en una nación donde nuestra máxima aspiración sea tolerarnos los unos a los otros. No estamos llamados a ser una nación de tolerancia, estamos llamados a ser una nación de amor. Se dice que la tolerancia es soportar el derecho de los demás a ser diferente. Que si alguien desaparece de la faz de la tierra, no soy mejor o peor. Pero el amor - el amor sabe que cada americano es valioso, sin importar su origen, raza, religión u orientación sexual.
El amor reconoce que nos necesitamos los unos a otros, que nosotros, como nación somos mejores juntos, que cuando estamos divididos somos débiles, sin embargo, cuando estamos unidos somos fuertes - invencibles! Esta comprensión del amor se encarna en el dicho africano: "Si quieres ir rápido, ve solo, pero si quieres ir lejos, ve acompañado".
Esta es la razón por la que me motiva esta elección. Creo que necesitamos un líder, que nos lleve lejos a todos juntos. Donald Trump no es ese líder. Hemos visto que se ríe a expensas de otros; trata de incitar el temor en momentos en que necesitamos inspirar valor; trata de subir en las encuestas votando la conversación nacional a la basura.
Hemos visto como cruelmente se burla de la discapacidad de un periodista. Lo hemos visto decir que los inmigrantes mexicanos que llegaron a Estados Unidos están "trayendo la delincuencia y drogas”. Dice que muchos de ellos son "violadores" que no se puede confiar en juez federal nacido en Indiana por su ascendencia mexicana - una declaración que incluso los compañeros republicanos han descrito como racista.
Hemos visto y escuchado como se refiere a mujeres, con términos humillantes y degradantes. "Perra". "Grasa de cerdo. "Animal". Es un hipócrita cuando trata a las mujeres de una manera que nunca permitiría le hablaran a su esposa o hijas.
En una nación fundada sobre la libertad religiosa, dice prohibir todos los musulmanes y no dejar que ciertas personas entren por causa de la forma en que rezan. Trump dice que dirigiría nuestro país como ha ejecutado sus negocios. Bueno, yo soy de Jersey, y hemos visto la forma en que dirige. En Atlantic City, se hizo rico, mientras que sus empresas declararon múltiples quiebras. Sin embargo, sin remordimientos, incluso cuando las personas resultaron perjudicadas por sus fracasos, se jactó, "El dinero me sacó de allí era increíble." Sí, sacó un montón de dinero en efectivo, pero se rehusó a pagarles a contratistas - muchos de ellos de pequeñas empresas.
Estados Unidos ya ha visto lo suficiente de un puñado de personas que se enriquecen a costa de nuestra nación en medio de una crisis económica descendente. Los estadounidenses, en nuestro mejor momento, haremos frente a los agresores y lucharemos contra aquellos que tratan de degradar a otros.
En tiempos de crisis no abandonamos nuestros valores –los redoblamos. Incluso en medio de la Guerra Civil, Lincoln llamó al país diciendo: "Con malicia hacia nadie y caridad hacia todos." Esta es la historia que me enseñaron. Mis padres nunca quisieron que me volviera presumido. La gratitud iba a ser mi gravedad, por lo que nunca dejaron de recordarme que mis bendiciones vinieron de un sinnúmero de estadounidenses comunes y corrientes que habían hecho extraordinarios actos de bondad y decencia; las personas que habían luchado, sudado y sangrado por nuestros derechos, las personas que lucharon y pagaron el precio más alto por las libertades que disfrutamos.
Me dijeron que no podemos devolver ni pagar a esos estadounidenses por sus actos de servicio, pero si tenemos la obligación de devolver el favor a través de nuestro servicio y sacrificio.
Estoy a favor de Hillary Clinton porque estos son sus valores, y ella ha estado pagándolos se toda su vida. Mucho antes de que alguna vez se postulara para el cargo, en Massachusetts, fue de puerta en puerta recogiendo historias de los niños con discapacidades.
En Carolina del Sur, ella luchó para reformar la justicia de menores para que los niños no fueran arrojados en prisiones para adultos. En Alabama, cuando ayudó a exponer los restos de la segregación en las escuelas. En Arkansas, comenzó una clínica de ayuda legal para asegurarse de que la gente pobre pudiera conseguir su día en corte. Ella siempre ha luchado por la gente, y siempre se ha entregado, es por eso que confió en ella como presidenta.
Tenemos una candidata presidencial, que sabe que la riqueza del país no debe ser medida por cuantos millonarios y billonarios haya, sino por la poca gente que vive en la pobreza. Hilary sabe cuándo los trabajadores merecen un salario justo, y no solo ayuda a sus familias, si no que construye una economía fuerte y duradera que expande las oportunidades para todos los americanos.
Ella sabe que en una economía global basada en el conocimiento, el país que educa aparte de ganar el mundo, innova el mundo, y encabeza el mundo. Ella sabe que la universidad gratis no es un regalo, es una inversión.
Hillary representa lo mejor de nuestros valores, lo mejor de nuestra historia, lo mejor de nuestro grupo: las ideas de Bernie, las ideas de Hillary, nuestras ideas compartidas. Nuestros valores compartidos. Ella sabe que la verdadera seguridad no viene de secularizar personas a causa de su religión, alienar a los aliados alimentando el miedo y señalando con el dedo. La verdadera seguridad viene cuando nos unimos para derrotar a nuestro enemigo común. Ella sabe que nuestro sistema de justicia criminal necesita desesperadamente una reforma, que tenemos que traer de vuelta la justicia y no seguir en un sistema que como dice el profesor Bryan Stevenson, te trata mejor si eres es rico y te declara culpable si eres pobre. Ella sabe que podemos ser la nación que conjuntamente cree que nuestros policías merecen más respeto, apoyo, cooperación y amor –y que un joven negro de veinte tantos años debe ser valorado, estas personas deben ser escuchadas.
Hillary Clinton sabe lo que Donald Trump traiciona una y otra vez en esta campaña: que no somos una nación de suma cero, no es un estadounidense contra otro. Somos todos juntos, interconectándonos con un único destino. Cuando nos respetamos los unos a otros, cuando nos ponemos de pie el uno al lado del otro, cuando trabajamos juntos en contra de los desafíos que enfrentan nuestros vecinos - ya sea un vecino con un hermoso niño con necesidades especiales o uno que lucha con la terrible enfermedad de la adicción – cuando nos ayudamos, cuando mostramos compasión y gracia, cuando evidenciamos nuestra verdad, ahí es que somos los Estados Unidos de América, indivisibles, ahí es cuando somos más fuertes.
Ahí, cuando vamos de una buena América a una gran América. Cuando Trump lanza insultos y palabras denigrantes acerca de nuestros compatriotas, pienso en el poema de Maya Angelou. Ya saben cómo comienza: “Me puede escribir en la historia / Con mentiras amargas y retorcidas, / Es posible que me arrastre en la tierra / Pero aun así, como el polvo, resurgiré”. Esto también hace parte de nuestra historia: Hace 240 años, un rey inglés dijo que iba a aplastar nuestra rebelión, pero los estadounidenses se unieron a la lucha.
Desde Bunker Hill a la batalla de Trenton, se paraban y murieron dando sus vidas en pro de nuestra declaración: América vamos a resurgir. Esta es nuestra historia: esclavos fugitivos, quienes sabían que la libertad no era segura hasta que fuera para todos, a veces con hambre, con maderas oscuras y pantanos profundos, miraban a la Estrella del Norte y decían con un susurro determinado. América, nos levantaremos.
En momentos en que los inmigrantes arriesgaban sus vidas, en que los niños eran explotados, y los sindicatos organizados defendían a las masas cansadas, pobres y apiñadas los americanos comenzaron a gritar para que todos pudieran oír: América, se elevará. Un rey señaló la cima de una montaña, Kennedy señaló a la luna – desde las cataratas de Seneca hasta Stonewall Inn, gigantes se pusieron de pie y dijeron en coro que Estados Unidos se elevaría.
Compatriotas, no podemos caer en la complacencia o indiferencia en estas elecciones, ya que lo único que se necesita para que el mal triunfe es que la gente buena no haga nada. Compatriotas, no podemos caer seducidos en el cinismo de nuestra política, porque el cinismo es el refugio de los cobardes y esta nación es y siempre debe ser el hogar de los valientes. Somos los Estados Unidos de América. No vamos a fallar o fracasar. No vamos a retroceder ni rendirnos - no vamos a renunciar a nuestros valores, no nos rendiremos ante nuestros ideales, no nos rendiremos en el terreno moral.
Aquí en Filadelfia, declaremos una vez más que vamos a ser un pueblo libre. Libre del miedo y la intimidación. Declaremos que somos una nación de la interdependencia, y que en América, el amor siempre triunfa sobre el odio. Declaremos, para que las generaciones venideras puedan escucharnos. Somos los Estados Unidos de América; nuestros mejores días están por venir. Y juntos, con Hillary Clinton como nuestra Presidenta, América, vamos a resurgir.




