El japonés que se enamoró de su muñeca inflable
“Ella no me traiciona, no busca dinero”, asegura Senji Nakajima de 61 años.

El japonés que se enamoró de su muñeca inflable / Ventus17/cc
Pese a que Senji Nakajima, un hombre de 61 ya es casado y tiene dos hijos, decidió comprar la muñeca inflable para compartir tiempo y luchar contra la soledad que ganó gracias a sus largas jornadas laborales lejos de su familia.
Oriundo de Nagano, este empresario asegura disfrutar la compañía de la muñeca en su apartamento ubicado en Tokio, además irradia felicidad porque según él la muñeca “no está detrás de su dinero”.
Según relató Nakajima al Daily Mail, su relación perfecta inició hace unos seis meses cuando “conoció” a Saori, la muñeca que al principio satisfacía sus fantasías sexuales, a quien imaginaba como su primera novia pero con el trascurso del tiempo fue despertando sentimientos cada vez más profundos por ella.
“Ella nunca me traiciona, no busca el dinero. Estoy cansado de los humanos racionales modernos. No tienen corazón”, asegura Senji, quien comparte la cama con la muñeca, la baña, dan paseos juntos y hasta la viste.
Pero la relación de Senji con su muñeca inflable no es la única, según asegura Wu Xiangliang, experto en el mercado de estas muñecas, los hombres que acceden a la compra del “juguete” han sido vistos transportándolas a diferentes lugares de la ciudad, las llevan al cine y comparten tiempo con ellas en los parques.



