Doña Francisca, el principal impulso para la reina del salto triple

Caterine Ibargüen recuerda en este día a su madre, principal responsable de su éxito deportivo.

En el día de la madre nuestros deportistas saludan a quienes les han permitido llegar lejos en cada una de sus disciplinas, y Caterine Ibargüen Mena no es la excepción. Creció en Apartadó, lejos de doña Francisca Mena, quien desde Turbo estuvo pendiente día tras día de esa pequeña que un día se convertiría en medallista olímpica.

El conflicto armado las separó y desde lejos, doña Francisca “salía de noche y llegaba de noche” – recuerda Caterine – para poder costear lo mínimo necesario y amparar a la futura número uno. Vivía con su abuela cuando un entrenador en la escuela vio en ella ese algo especial que tienen las promesas del deporte.

Hoy, Caterine agradece por el sacrificio y la paciencia con que, mamá y abuela, cuidaron e hicieron de ella la campeona mundial en que logró convertirse con mucho esfuerzo y disciplina.

Con la mente enfocada exclusivamente en el oro olímpico llegan a ella, antes de dar el primer paso en la carrera por el salto triple, memorias de los consejos de doña Francisca. Cada zancada tiene nombre propio, y en su cabeza está siempre el valor de una hija queriendo enorgullecer a su madre.

Cargando