Orden Público

La Sábila, el barrio venezolano en donde la Policía le teme a los criminales

Caracol Radio estuvo en uno de los barrios más peligrosos de la ciudad de Barquisimeto en donde los delincuentes están mejor armados que las autoridades.

La Sábila, el barrio venezolano en donde la Policía le teme a los criminales

La Sábila, el barrio venezolano en donde la Policía le teme a los criminales(Caracol Radio)

No queda en una montaña ni se deben subir empinadas calles para llegar, pero nadie se atreve a entrar. Sus casas de colores pastel dan la impresión de ser un apacible barrio de tierra caliente aunque la tensión que se respira cuando se llega, indica que es una zona en donde no se puede andar sin precauciones.

Lo normal es pedir la custodia de la Policía, sin embargo, en este caso ellos les temen a los malandros más que nosotros. Su “estación”, si así se le puede llamar a una casa con colchones tirados en el suelo, unos baños sin servicios sanitarios y un par de catres, ha sido tiroteada varias veces. Las huellas de los proyectiles en la fachada dan testimonio de la violencia que engendra La Sábila.

Tres policías con uniformes viejos y raídos nos dan la bienvenida y aunque no permiten que se grabe la conversación se muestran dispuestos a contar cómo se vive en un barrio en donde son los criminales los que tienen el control de las calles.

“Si no salimos de aquí no hay problema, pero cuando nos metemos en la manzana C, que es la más peligrosa, empieza el tiroteo”, dice uno de los policías, mientras comienzan a tirarnos piedras desde la cuadra siguiente y decidimos entrar a la estación.

En un par de catres descansan otros dos policías y el resto de los 15 que hacen parte de esta unidad que ni si quiera cuenta con equipos de comunicaciones, están buscando comida en un lugar cercano pero fuera del barrio, ya que nadie les vende para no meterse en problemas con Yaniel, un sicario de apenas 17 años que controla a las bandas de la zona.

“No hemos podido dar con él, no tenemos cómo, si ni siquiera tenemos una patrulla”, señala Milton* quien asegura que cada vez que efectúan un arresto, todos los cargos del procedimiento debe salir de sus bolsillos, que solo reciben el salario mínimo.

“Nosotros estamos atendiendo la situación de La Sábila, haciendo asamblea con la gente y tratando de que entiendan la importancia de que la policía esté ahí, pero hay grupos delictivos que someten a las personas por acudir a nosotros”, señaló el coronel Edilberto León, director de seguridad y orden público de la gobernación de Lara.

Y es que la población de La Sábila no puede acercarse a la estación de Policía porque eso es “firmar su sentencia de muerte”, según dice Milton, quien señala que el Gobierno ha dejado de velar por la vida de los empleados públicos y cuando son asesinados solos les preocupa “si se puede encontrar el arma del policía o salvar algo de su dotación”.

"Los delincuentes están mejor dotados que nosotros, tienen armas largas y arsenales de municiones. Aquí tenemos que procurar no disparar para no gastar las pocas balas que tenemos", asegura este policía de 32 años que empezó a ser asignado a las zonas rojas de la ciudad desde que tenía 19.

La Sábila, a diferencia de otros barrios marginados, no es una invasión, sino un proyecto que se construyó en 1999 para atender a los damnificados del deslave de Vargas. Con el tiempo “se llenó de malandros, que fueron sacando a la gente de sus casas”, afirma Eddy Pérez, periodista del diario local La Prensa encargada de la sección de sucesos.

Esta problemática zona engrosa a diario las cifras de criminalidad de Barquisimeto y del estado de Lara, que el mes pasado cerró con 91 homicidios. Esto en un país que en el primer semestre del año ha tenido casi 4.700 asesinatos.

*Nombre cambiado por razones de seguridad

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