Fuerte nevada provoca caos en Washington

La caravana del presidente Obama quedó atrapada en un atasco por la falta de previsión de las autoridades.

Una nevada en hora punta provoca el caos en Washington DC. /

Los ciudadanos de la región de Washington, la capital de Estados Unidos, vivieron este miércoles por la noche un adelanto de los efectos que puede provocar una tormenta de nieve potencialmente histórica este fin de semana. La caída de apenas tres centímetros de nieve en plena hora punta, el hielo en la calzada y las bajas temperaturas, dejaron varias avenidas y la autopista de circunvalación bloqueada durante nueve horas. El jueves por la mañana, la situación de las carreteras ha obligado a retrasar dos horas la apertura de los colegios públicos.

La alerta emitida por los servicios meteorológicos para el fin de semana prevé un mínimo de 30 cm de nieve y fuertes vientos que podrían provocar importantes cortes de electricidad. Pero una nevada considerablemente menor atrapó en la noche del miércoles incluso a la caravana del presidente Obama a su regreso de la base Andrews en Maryland. El mandatario tardó más de una hora en llegar a la Casa Blanca —un trayecto de 24 km— Otros residentes de la región permanecieron atrapados en las autopistas durante más de seis horas. La nieve y el hielo habían obligado a cerrar las rampas de acceso, por lo que miles de personas debieron quedarse en sus coches sin poder abandonar la circunvalación.

“La caravana tuvo que parar en la mayoría de los semáforos y avanzar lentamente por el atasco, empleando en alguna ocasión las sirenas”, explicó el servicio de información de la Casa Blanca. En condiciones normales, el vehículo del presidente y su equipo, acompañado de la policía, viaja por calles que han sido anteriormente despejadas por motivos de seguridad. Anoche “las furgonetas se resbalaban sobre el hielo, llegando a rozar el bordillo de la carretera en varias ocasiones. Después de más de una hora, los vehículos empezaron a hacer un uso más agresivo de las sirenas para no tener que parar en los semáforos”.

La alcaldesa de la capital, Muriel Bowser, compareció este jueves para disculparse ante los ciudadanos por la respuesta "inadecuada" de las autoridades a la nevada. "No proporcionamos los recursos adecuados en el momento oportuno para haber evitado lo que ocurrió anoche", declaró Bowser. El caos de tráfico puede convertirse en un preludio de los efectos de la primera gran tormenta de este invierno, que el fin de semana puede batir récords históricos en la costa Este con acumulaciones de más de 30 cm de nieve, según las primeras previsiones.

El Servicio Nacional de Meteorología ha emitido una alerta para la ciudad de Washington por precipitaciones que pueden dejar entre 25 y 45 cm de nieve, combinadas con viento fuerte. Se espera que la tormenta llegue a los Estados de de Virginia y Maryland en la mañana del viernes y que dure hasta la noche del sábado, con capacidad para afectar a más de 50 millones de personas. “Las condiciones que pueden amenazar potencialmente la vida de las personas entre el viernes y el sábado por la noche”, dice el aviso. “Las condiciones para viajar se verán severamente limitadas, si no llegan a ser imposibles, durante el pico de la tormenta en la madrugada del viernes al sábado”.

El aviso llegó con más de 48 horas de antelación, según los expertos, porque la mayoría de los modelos de predicción sobre la tormenta adelantan un mínimo de 30cm de nieve en la capital del país. Todos coinciden en que hay un 40% de probabilidades de que haya al menos 45 cm de nieve, un 65% en que caerán al menos 30 cm y un 75% en que serán al menos 20 cm.

Los expertos atribuyen la gravedad de la tormenta a la combinación de nieve y viento a las bajas temperaturas —por debajo de 7 grados bajo cero— y al hecho de que puede durar más de 36 horas. “Donde sea que esté el viernes por la noche, es muy probable que deba permanecer ahí hasta el domingo, el lunes, o puede que más tarde”, avisa The Washington Post.

De cumplirse las previsiones, la tormenta de este fin de semana puede igualar a la que paralizó Washington en febrero de 2010. Se espera que la región más afectada abarque desde Kentucky hasta Maryland —incluido Washington DC y Baltimore—, con capacidad para llegar después hasta Philadelphia, Nueva York y Boston, aunque las autoridades aún no han emitido alertas concretas para estas ciudades.

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