Dónde está la bolita
BLOG BUENAS MUCHACHAS

Mamas, mamás y mamadores

Una mirada sobre los polémicos senos al desnudo en las portadas de revistas como Soho y Fucsia.

Las mamas, esas protuberancias que sobresalen en la región anterosuperior lateral del tronco femenino humano, han sido puestas allí por Dios o la evolución (ustedes elijan), básicamente para abarcar los conductos galactóforos empleados en la lactancia, hecho biológico fundamental la supervivencia de la especie.

Las mamás (las que deciden amorosamente serlo), esas mujeres fundamentales en la crianza de los individuos y la constitución de la institución familia, han asumido ese rol para solventar la desventaja biológica propia de los seres humanos frente a otras especies, pues son los únicos que necesitan cuidados extra para sobrevivir por sí mismos durante los primeros meses de vida.

Ahora bien, los mamadores, esos hombres incapaces de desprenderse de la teta y asumir que pueden prescindir de ella para valerse por sí mismos, han brotado sobre la faz de la tierra, solo para perpetuar extrañísimas incongruencias tales como que unas mamas pueden ser expuestas al público para que ellos fantaseen con mamarlas, pero deben ser ocultadas cuando una mamá les da el uso que les corresponde, es decir alimentar a bebés entre 0 y 24 meses de nacidos.

Solo a ellos debemos el hecho de que los senos de Amparo Grisales o Natalia Paris en las portadas de Soho no hayan sido censurados en los lugares donde éstas se vendieron, pero que en cambio el fin de semana pasado hayamos leído que almacenes Éxito estudió rigurosamente la posibilidad de cubrir con una franja de papel los senos de Cristina Warner amamantando a su hija, en la portada de la revista Fucsia.

¿Qué clase de razonamiento se articula tras semejante contradicción? ¿Qué se protege al cubrir los senos cuando éstos muestran su valor como dadores de vida, y qué se promociona al exhibirlos como un mero juguete erótico?

Según El Espectador, almacenes Éxito emitió un comunicado en el que explicaba que “siguiendo los protocolos establecidos”, en “pro de proteger los derechos de los menores y de los grupos de interés sensibles”, decidieron que no era necesario poner solapa a la carátula de Fucsia (solaparla/solapados), tras considerar que “no representa riesgo alguno para los menores o públicos de interés”

¿Quién es el público de interés de la revista Fucsia? Principalmente mujeres. Mujeres que sean mamás o no, ya han visto suficientemente sus mamas y saben cuándo quieren erotizarlas y cuándo quieren usarlas para lactar. ¿A quién se refieren cuando hablan de los menores? Cuesta creer que se refieran a los niños que han visto por igual a sus madres “en posición frontal lactando” o a Isabela Obregón protagonizando una portada de Soho en posición frontal desnuda cubriendo sus senos con el texto “la actriz porno más linda de Colombia”, y acompañada para rematar con un texto que dice “edición dedicada a la paternidad”

Uno se esfuerza por creerles pero es que de verdad cuesta.

Resulta más sencillo pensar en su lugar que quizás todo tenga que ver con aquello que Margarita Rosa de Francisco señala en su última columna titulada “la mujer, otro pecado”, eso que tiene que ver con un “poder volcánico pero intangible” que es temido “especialmente por aquellos que no logran ignorar con sabiduría el asombroso enigma del universo femenino”.

Resulta más sencillo pensar que cuando abogan a “los derechos de los menores” se refieren a esos hombres adultos que independientemente de su edad, consciente o inconscientemente buscan perpetuarse a sí mismos como mamadores. 

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