Corridas de toros no son una manifestación cultural: magistrada Lucy Bermúdez
En una aclaración de voto la magistrada del Consejo de Estado advirtió que no puede entenderse como cultura el tortura y matar a un animal

(Colprensa)

Caracol Radio conoció la aclaración de voto que presentó la magistrada de la Sección Quinta del Consejo de Estado, Lucy Jeannette Bermúdez, dentro de la decisión que tumbó la consulta antitaturina en Bogotá.
La magistrada reprocha que en Colombia se le quiera dar el título de expresión ‘cultural’ a las corridas de toros, pues a su juicio “el maltrato animal, en general, así se busque justificar argumentando costumbres o prácticas ancestrales, no puede estar comprendido en el significado y alcance de la expresión cultura”.
Asegura que “ello escapa a toda racionalidad y lógica para estas épocas actuales”.
Por lo que considera que resulta imposible entender “cómo puede hacer parte de la cultura, las apologías a manifestaciones de violencia, de tortura, de mutilación de seres vivos (…) menos tratándose de un comportamiento en el que paulatinamente el mundo entero ha entendido que el maltrato animal no puede ser soporte de la diversión humana”.
Señala la magistrada que el hecho de “torturar y luego matar a un ser vivo por el solo placer de divertir a la humanidad o de satisfacer sus pasiones” no puede concebirse como “una costumbre ancestral y menos bajo la tergiversación del concepto de cultura”.
Para ello cita como ejemplo que en el caso de España, país antiguamente y por excelencia taurino, “ha ido erradicando poco a poco y aún no del todo tal actividad quedando algunos reductos que muy seguramente desaparecerán con el tiempo, ante la concientización y asunción de la responsabilidad del individuo en la llamada misión de ecología humana”.
La togada vas más allá y advierte que Colombia desde tiempo atrás “ha sido un país marcado por la violencia humana” por lo que a su juicio “resulta paradójico que sea permisible a la sociedad torturar y matar a un animal sólo por placer o deporte”.
Advierte que “urge la necesidad de un replanteamiento legal, normativo, jurisprudencial que sobrepase la continuidad de soslayar el concepto de cultura”.
Agrega que no entiende como “el ser humano puede infligir actos de tortura y de muerte a otros seres vivos, como formas de diversión, deporte, arte, costumbre”.
Finalmente advierte que no encuentra razones “para eventualmente proteger al “grupo taurino” (…) pues en realidad no advierto el cumplimiento de los presupuestos que permitan predicar de éste, el calificativo ni de minoría, ni de grupo que requiera de especial protección”.




