Lecciones de un secuestro
Si todo sale bien con las liberaciones, los acuerdos de La Habana habrían avanzado más en dos semanas que en dos años.
Cuenta una de las personas cercanas al presidente Juan Manuel Santos que éste alcanzó a perder el control el domingo pasado, una vez se enteró del secuestro del general Rubén Darío Alzate. Estalló en cólera y eso explica que hubiera enviado desde su cuenta unos trinos pidiendo explicaciones al ministro de Defensa por lo sucedido en el Chocó
Solo algún día cuando escriba sus memorias dirá todo lo que sintió esa tarde cuando se enteró por otro trino del enemigo más radical del proceso de paz –el expresidente Uribe--, que un general activo estaba en manos de las Farc. Y entonces, Santos contará cuántas llamadas hizo, con quién habló –seguro con militares y los negociadores—y qué lo hizo salir antes de la medianoche al comando del Ejército para tomar la decisión de suspender las negociaciones de La Habana mientras se logra la liberación del general Alzate y los otros militares
Cuenta una fuente de La Habana que el martes en la noche hubo minicrisis cuando los voceros de las Farc se enteraron que los uribistas estaban hablando de coordenadas para la liberación y por eso hubo un llamado urgente a Bogotá para que el ministro del Interior saliera a negar ese rumor que ponía en serio riesgo el esfuerzo de los países amigos que entraron a mediar con la guerrilla en el momento más difícil que ha vivido el proceso. La situación generada por los hechos de las últimas semanas ha dejado en claro varios hechos que probablemente incidirán en el futuro del proceso: primero, hay una opinión dispuesta a defenderlo y a rodear al presidente para que siga adelante, así las acciones de la guerrilla no tengan ninguna justificación
Por primera vez las Farc parecen haber entendido el mensaje de los colombianos de estar aburridos con la violencia y su reacción a favor de una liberación pronta de los secuestrados parecería mostrar un cambio de actitud de sus dirigentes y una decisión firme para no levantarse de la mesa. Una columnista crítica de este proceso, Salud Hernández, aseguró en su columna de El Tiempo que la sorprendió que por una vez las “Farc actuaran de manera inteligente”
Pero tal vez lo más importante es el creciente consenso de la necesidad de avanzar con prontitud hacia acuerdos básicos que le den solidez a los acuerdos como acordar el no reclutamiento de menores, la puesta en marcha del desminado de zonas de conflicto y el respeto a comunidades indígenas y afro
Si todo sale bien con las liberaciones, los acuerdos de La Habana habrían avanzado más en una semana que en dos años porque habría ganado credibilidad en una opinión que ve débil al presidente Santos y que no le cree a las Farc.




