La encuesta que le cree a la paz, pero no a los dirigentes
La mayoría cree que hay que tomarse tiempo para alcanzar acuerdo con Farc y envía un mensaje a Santos y Uribe.
La última encuesta para medir la opinión de la gente sobre sus dirigentes y sobre temas cruciales como la paz trajo una noticia buena para los que le han apostado a la paz y una mala para quienes desde dos orillas opuestas se la juegan por el éxito o el fracaso de las negociaciones, esto es el presidente Juan Manuel Santos y su opositor, el senador Álvaro Uribe. La buena noticia es que empieza a haber una mayor condescendencia con el proceso de paz, la gente apoya más la negociación que la solución militar; pero lo más importante: la mayoría cree que Santos debe tomarse el tiempo que sea necesario para alcanzar un acuerdo con las Farc. El dato es tan relevante que le sirvió al editorial de El Tiempo de este domingo para pedir que ojalá se replantee la confidencialidad de las negociaciones
La noticia mala para Santos y Uribe, según cifras y conceptos, es que sus imágenes favorables apenas llegan al 45%. La desfavorable de Santos es del 53% y la de Uribe del 49%. Ambos van en caída. La de Uribe en diciembre era del 66% y la de Santos en julio, recién electo, superaba el 53%. Para consuelo de algunos, la medición de Mitofsky de octubre les da rangos de aceptación a algunos como Michelle Bachelet (Chile), Enrique Peña Nieto (México) y José Mujica (Uruguay). ¿Por qué el presidente con su mandato renovado, con un equipo relativamente diferente y con nuevas apuestas diferente a la paz como las de la vivienda y la infraestructura cae? ¿Por qué Uribe con un protagonismo casi cercano al de Santos por ser el jefe de la oposición con micrófono desde el Senado y trinos las 24 horas parece haber perdido el teflón? ¿Por qué les va tan regular a los ministros? La explicación la dieron con mucho acierto los panelistas de Hora 20 el jueves: la polarización le está haciendo daño a los dirigentes del país. Por eso está haciendo carrera una frase que se escucha en todos los debates políticos y es que será difícil llegar a acuerdos en La Habana mientras no haya paz en Bogotá. La gente parece estar cansándose de escuchar reproches por lo bueno o por lo malo que digan o hagan los de uno y otro bando: a una declaratoria oficial de paraíso fiscal de Panamá, se reclama una declaratoria de paraíso terrorista a Venezuela; a una crítica de la oposición uribista a los acuerdos de paz, se desempolva el expediente de los fracasados intentos de paz del gobierno Uribe en el que se ofreció hasta la desmilitarización de varios municipios. Lo malo de la polarización que refleja esta encuesta es que la gente pareciera estar perdiendo la confianza en quienes la depositó hace muy pocos meses, con un efecto negativo de cara al proceso de paz: con una sociedad dividida es difícil lograr unos consensos mínimos para refrendar lo que se pacte con la insurgencia




