¿El rap o la violencia?: reflexiones de música y paz

Dicen que quien toca un instrumento musical no toca un fusil, y Son Batá es testimonio de ello.

Por: Diana León Avendaño para Caracol RadioLa Operación Orión no solo fue una estrategia militar con la que las Fuerzas Armadas pretendieron acabar con las milicias urbanas de la comuna  13 en Medellín. Fue el punto de giro de la vida de Jhon Freddy, uno de los artistas que acompaña a Juanes en escena durante la gira Loco de Amor por Colombia.“Asesinaron a toda la generación con la que crecí”, dice Jhon Freddy haciendo alusión al operativo realizado en octubre de 2002 en la capital de Antioquia. Según el músico de Son Batá, el argumento de la Policía y de la Fuerzas Militares era que no había otro camino para erradicar la delincuencia de esa zona del país. Él confiesa que esa explicación le da ira

“No hubo otra oportunidad distinta (…) Por la estigmatización, esos ‘pelaos’ no tenían otras opciones”, cuenta el artista, quien agrega que el hecho de ser de la comuna 13 cerraba muchas puertas.  “Era un territorio donde la ley no la hacía la Policía. La ley la ponían los grupos de milicia”

Según Jhon, la muerte y los combates entre grupos armados se veían con naturalidad y eran incluso aceptados socialmente. “Por la ventana uno veía a un sujeto disparando desde el andén de la casa. Normal”

¿Por qué no hice parte de ese número de asesinados? Porque tenía un sueñoJhon la tiene clara. No falleció en el marco de la Operación Orión porque tenía a qué aferrarse. Tenía un sueño. Tenía (y aún tiene) a la música. Varios años después está convencido de que tener un sueño por el cual luchar es el mejor camino para que los jóvenes no mueran a temprana edad

“Hay cambios en la comuna, pero no son tan rápidos”, sostiene Jhon, cuestionando a los que todavía hacen cuentas de los homicidios en su localidad. “El cambio no se mide por el número de muertes, sino también por cuántos están en la escuela, yendo a la universidad y teniendo oportunidades laborales positivas (…) La música despierta la sensibilidad y eleva la conciencia”

Esa convicción empezó con un casete de Brooklyn. No se refiere a la ciudad, se refiere a un alias. ‘Brooklyn’ es un amigo de Jhon Freddy que le inyectó música a su vida, un ritmo con letras y sonidos que, al igual que las enseñanzas de su mamá, le confirmaron que nadie tiene derecho a quitarles la vida a los demás

“Esa música era fuerte, era brusca, pero era increíble. Esa música no es nada más ni nada menos que el rap”, comenta el joven todavía maravillado con un género que no solo expresa, sino que también protesta. “No es solo cantarle a la niña bonita”

A Juan Esteban Aristizábal le pasó lo mismo. Pero no lo conquistó el rap, sino el metal, el rock pesado, en 1983. 23 años después constituyó la Fundación Mi Sangre, que se sustenta en que el arte cambia el imaginario de las personas

Según Catalina Cock, directora de la fundación, su trabajo tiene tres ejes (que son los que han constituido los talleres que anteceden los conciertos de Juanes en la gira): La implementación de una herramienta pedagógica que les permite a los participantes resolver conflictos y “ponerse en los zapatos del otro”; la promoción del acompañamiento de los padres de familia a sus hijos (que genera un impacto importante, como las enseñanzas de mamá que destaca Jhon); y la socialización de casos de éxito (como el de Son Batá, una banda que ya le ha abierto conciertos a grupos de la talla de Red Hot Chili Peppers; y el de ‘Candelo’, un hombre que se enamoró del hip hop después de ser una ‘Plaguita’)

‘Candelo’: el promotor de la guardería del hip hopUn hombre al que, huyendo del crimen, lo abrazaba la música. Así describe el periodista Edulfo Peña, moderador del conversatorio de la gira de Juanes, a ‘Candelo’. Más que una bonita frase es una realidad. Cada vez que la Policía perseguía al joven en Medellín, él se refugiaba en una casa donde un grupo de personas ensayaba hip hop, hasta que se dejó conquistar completamente por el ritmo y se salió de la violencia, la cual casi lo lleva a matar a un hombre por venganza

“Si lo veo en algo raro, yo mismo lo mato”. Con esa sentencia, un jefe de los malos pasos de ‘Candelo’ lo dejó huir de la delincuencia de la mano de la música

Ni siquiera el asesinato de su padre lo devolvió a ese mundo. En vez de venganza, esa muerte lo inspiró para componer un rap que deja los pelos de punta

Hijo también de las comunas, como Jhon Freddy, ‘Candelo’ reconoce que la rivalidad entre dos de esas localidades fue la que originó un proyecto conjunto, que no tiene edades ni color de piel: la guardería del hip hop

“Se trata de invitar a cada persona a no dejar de ser niño, a no dejar de soñar”, indica

De casa en casa, ‘Candelo’ se fue convenciendo a los padres de familia para que dejaran participar a sus hijos en el proyecto. “Su hijo no va a ganar plata, señora, pero va a tener más valores, va a ser más persona. Si en un mes no tiene resultados, no deje que su hijo vuelva a la guardería”, argumentó alguna vez

Al cabo de un tiempo se vio envuelto en una reunión de padres e hijos, en la que los segundos le enseñaban hip hop a los primeros y, en medio de lo difícil que es conquistar a generaciones tradicionales con nuevos ritmos, logró un intercambio de roles que les sirvió a los niños para entender las instrucciones cotidianas de sus acudientes. “Fue un ejercicio más de la parte personal y social, que de la parte artística”

Empuñar o un arma o empuñar un instrumento, un dilema que Juanes, Jhon Freddy y Candelo resolvieron con éxito en una ciudad que los vio nacer y que, a la vez, fue ícono de la violencia en Colombia. Hoy tienen la convicción de que la cultura y los sueños cambian vidas. Desafortunadamente pocos se atreven a creerles.

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