La gestión española en Millonarios en materia de fichajes
No han sido los nombres más acertados los que llegaron, pero es un mal de años que también heredaron.


El proyecto español en Millonarios alcanzó a alegrar a la multitudinaria hinchada albiazul que creyó ver una opción de recuperar el poder en todos los aspectos en poco tiempo, sin embargo, cuando no se ha cumplido un año de su administración, la ilusión está desvanecida, se han roto las relaciones internas y todo se parece al electrón inestable que está a punto de generar una reacción en cadena
Dicho electrón tiene nombre y apellido: José Portolés, el Director Deportivo del equipo. Él quedó con el poder absoluto para traer los refuerzos que considerara le aportarían al equipo, además de cumplir con sus funciones, de fortalecer las divisiones menores, usando como espejo las escuelas del Real Madrid, lugar donde inicialmente se gestó la vinculación de él a Millonarios, por allá en 2012
Portolés llegó a Millonarios como Asesor, cuando estaba Felipe Gaitán como presidente del equipo. A seis meses de que Gaitán dejara la presidencia, el español inició su trabajo en Millonarios
Una vez se le nombró como Director Deportivo, la responsabilidad de los refuerzos quedaron a su nombre
Portolés trajo al técnico español Juan Manuel Lillo, quien ha mostrado un método de trabajo distinto y en el campo el equipo ha desarrollado un fútbol poco practicado en el país. Su aporte sirvió, a pesar de su alto costo
Con Lillo y Portolés, en su primer semestre, los nombres que llegaron al plantel azul fueron Anderson Plata, Fabián Vargas, Modeste M’bami y Wesely Lopes. El equipo intentó fichar también al lateral izquierdo Darwin Andrade pero prefirió Europa, a pesar de haber alcanzado a integrarse a entrenamientos
Los fichajes en el primer semestre español costaron aproximadamente 900.000 dólares
Portolés intentó renovar al camerunés M’bami para el segundo semestre. Pidió 600.000 dólares y Portolés estuvo dispuesto a extenderle por ese valor, pero la presidencia del equipo no aceptó esas condiciones. Con Lopes las cosas terminaron pronto, incluso negociaron el fin de su contrato antes de la fecha inicialmente pactada
Sin sus dos ‘joyas’ extranjeras, Millonarios inició la campaña del segundo semestre buscando un delantero que supliera la salida de Dayro Moreno, jugador por el que se hicieron esfuerzos –quien sabe si suficientes- para retenerlo
En la nómina aparecieron Fernando Uribe y Andy Polo, para la zona de ataque y Javier Reina, para integrar el medio campo
Además, Portolés intentó vincular al español Braulio Nóbrega, pero sus antecedentes judiciales estallaron la ira en la opinión pública que hizo dar marcha atrás a la Junta Directiva para que no se firmara el contrato con el jugador que venía traído desde Malasia
Millonarios es mal ejemplo a la hora de incorporar jugadores. Salvo el panameño Román Torres y el tolimense Dayro Moreno, el primero traído bajo la administración transitoria de José Roberto Arango con el apoyo de Javier Álvarez y el segundo bajo la presidencia de Gaitán, el equipo no resalta nombres en sus últimas campañas, pero el desperdicio de dinero sí continúa latente y se ha percibido más bajo la gestión española.




