Vivir para correr
Soy corredor, pero no de esos que se obsesionan por mejorar un tiempo.
No soy un atleta. No tengo buena técnica. No hago dieta. Soy un corredor común y corriente, de esos que se ven por las calles a cualquier hora y que llegan a sus casas hechos polvo, con las piernas y los pies adoloridos
Reconozco que cuando veo a otro corredor en la calle, intento pasarlo. Y cuando lo logro, imagino que estoy venciendo al mejor atleta del mundo en una gran carrera
Soy de esos que disfrutan el sufrimiento, de esos que se desconectan del mundo y entran en un diálogo consigo mismos que muchas veces termina con la solución de un problema, o simplemente con un estado de plenitud emocional que me hace sentir más liviano
No corro para ejercitarme físicamente sino para encontrarme espiritualmente y estabilizarme emocionalmente
Correr enseña que todo esfuerzo tiene una recompensa y que la verdadera satisfacción se logra después de haberlo dado todo
Correr libera, correr limpia el alma, correr nos permite entender que la vida es un recorrido que sí o si tenemos que superar y que por fortuna no tiene fin
Soy un corredor y vivo para correr.




