Análisis: ¿Es fracaso la eliminación de Independiente Santa Fe?
El equipo tuvo un revolcón en su plantel, pensando en mejorar la actuación de Copa Libertadores de 2103.

El equipo tuvo un revolcón en su plantel, pensando en mejorar la actuación de Copa Libertadores de 2103.
Independiente Santa Fe venía en un año impoluto, con resultados que lo habían lanzado a ubicarse entre los mejores del mundo para la Federación de Historia y Estadística del Fútbol y quería en 2014 rubricar la excelsa campaña internacional que labró en 2013.
Pero en la ronda de grupos de la Copa Libertadores todo quedó hecho trizas. Santa Fe no logró pasar y terminó último de su grupo, a pesar de que llegó a la última fecha con las posibilidades plenas de seguir en competencia.
Pero en la ronda de grupos de la Copa Libertadores todo quedó hecho trizas. Santa Fe no logró pasar y terminó último de su grupo, a pesar de que llegó a la última fecha con las posibilidades plenas de seguir en competencia.
El más reforzado

El equipo de Wilson Gutiérrez cambió en un 50 por ciento su plantel para la presente temporada, buscando fortalecer al máximo la nómina con la que pretendía sostenerse en todas las competiciones que tiene en el calendario.
Para el primer semestre eran dos: Liga y Copa Libertadores, para el segundo, otras dos, aunque pudieron ser tres: Liga, Copa Postobon y finales de Copa Libertadores, ya que ese era el objetivo que Presidente, técnico, jugadores y demás integrantes pretendían, mejorar lo hecho en 2013 y disputar el título continental.
Santa Fe volvió a traer a los jugadores que le dieron réditos en campañas anteriores. Wílder Medina llegó como el principal atacante y para hacer una mezcla de más poderío, consiguió la cesión de Jonathan Copete, jugador fundamental en su más reciente título en Colombia.
Además incorporó al ecuatoriano Edison Méndez y repatrió al venezolano Luis Manuel Seijas, para fortalecer el medio campo y tratar de darle aire y evitar que el equipo cayera cuando faltara Omar Pérez. Incluyó también a David Ferreira y a Fram Pacheco para darle peso al equipo que atendería el calendario local.
La nómina cardenal de 31 jugadores no solo es numerosa, sino que también por nombres, es de las mejores del país y solo quedaba comprobar si, de igual forma, a nivel continental era del nivel deseado.
Para el primer semestre eran dos: Liga y Copa Libertadores, para el segundo, otras dos, aunque pudieron ser tres: Liga, Copa Postobon y finales de Copa Libertadores, ya que ese era el objetivo que Presidente, técnico, jugadores y demás integrantes pretendían, mejorar lo hecho en 2013 y disputar el título continental.
Santa Fe volvió a traer a los jugadores que le dieron réditos en campañas anteriores. Wílder Medina llegó como el principal atacante y para hacer una mezcla de más poderío, consiguió la cesión de Jonathan Copete, jugador fundamental en su más reciente título en Colombia.
Además incorporó al ecuatoriano Edison Méndez y repatrió al venezolano Luis Manuel Seijas, para fortalecer el medio campo y tratar de darle aire y evitar que el equipo cayera cuando faltara Omar Pérez. Incluyó también a David Ferreira y a Fram Pacheco para darle peso al equipo que atendería el calendario local.
La nómina cardenal de 31 jugadores no solo es numerosa, sino que también por nombres, es de las mejores del país y solo quedaba comprobar si, de igual forma, a nivel continental era del nivel deseado.
No llegó al nivel
El no haber superado la segunda fase de Copa Libertadores parece responder esa inquietud y plantea más dudas. Al equipo le faltó jerarquía para sacar los resultados en los momentos que los necesitó. El conjunto cardenal viene arrastrando desde hace varias semanas un lastre que se fue más allá de lo deportivo e invadió terrenos personales, que influyeron para afectar el desempeño en cancha.
En la Liga se ha sostenido, pero sin mostrar buen juego. En Copa tuvo un rendimiento apenas aceptable, ganó un solo juego, empató dos y perdió tres. Como visitante no hizo nada, quedó en blanco, incluso en la fase previa, en Morelia también perdió; indicando que nunca tuvo nivel para mostrar que podía ser superior a sus rivales continentales.
En la Liga se ha sostenido, pero sin mostrar buen juego. En Copa tuvo un rendimiento apenas aceptable, ganó un solo juego, empató dos y perdió tres. Como visitante no hizo nada, quedó en blanco, incluso en la fase previa, en Morelia también perdió; indicando que nunca tuvo nivel para mostrar que podía ser superior a sus rivales continentales.
Por la octava estrella

El haber cambiado tantos nombres causó que el grupo no engranara desde temprano, pero era un riesgo que quisieron asumir y a la fecha les costó, en todo el sentido de la palabra, pues no solo dejaron de percibir los premios a los que aspiraban de Copa Libertadores, sino que la abultada cantidad de jugadores es un hueso duro para las finanzas del equipo, aunque desde siempre el presidente, César Pastrana, ha dicho que la nómina no se sale del presupuesto del semestre.
Les queda de consuelo seguir peleando por la Liga en Colombia, pero la octava estrella premia con prestigio y con algo de dulce para la amargura de la frustración de Copa Libertadores y no con el dinero que vieron en 2013 cuando escalaron hasta las semifinales del máximo torneo continental.
El principal objetivo no se cumplió y quedan otros en juego, el plan B de Santa Fe, que nuevamente enterró en Asunción sus intenciones de triunfo, hace un año para llegar a la final y en esta oportunidad, para pasar de la ronda de grupos.
Les queda de consuelo seguir peleando por la Liga en Colombia, pero la octava estrella premia con prestigio y con algo de dulce para la amargura de la frustración de Copa Libertadores y no con el dinero que vieron en 2013 cuando escalaron hasta las semifinales del máximo torneo continental.
El principal objetivo no se cumplió y quedan otros en juego, el plan B de Santa Fe, que nuevamente enterró en Asunción sus intenciones de triunfo, hace un año para llegar a la final y en esta oportunidad, para pasar de la ronda de grupos.



