La paz no se firma, se construye, dice el presidente de Grupo Sura
Según Bojanini esto se logra respetando las diferencias de pensamiento político, filosófico, religioso.
El presidente del Grupo Sura David Bojanini García, acompañado de la campeona olímpica Mariana Pajón y la española Ágatha Ruiz de la Prada, diseñadora de modas, son los directores de la edición de hoy en el periódico El Colombiano, Directores por un día
En el Editorial de la fecha, señor Bojanini García hace una serie de reflexiones sobre la paz en el país, y los factores que, en su criterio, se deben tener en cuenta, para la construcción de la paz y la tranquilidad en Colombia
En relación con los diálogos de paz que avanzan en La Habana, Cuba, entre el Gobierno y las Farc, acogió la expresión de John Jaime un cantante de hip hop en la Comuna 13 de Medellín, según la cual “la paz no se firma, se construye”
El señor Bojanini García consideró que esta construcción colectiva de la paz en Colombia debe empezar de inmediato, hacerse entre todos los compatriotas con todas las diferencias de pensamiento político, filosófico, religioso, y advirtió que hay tres factores que son fundamentales en ese proceso: la educación, la revaloración de la mujer y el fortalecimiento de las instituciones
“La verdadera paz no se logra si no resolvemos los problemas que son las raíces de la violencia en el país. Este es un asunto de todos los colombianos sin excepción alguna”, escribió el presidente de Grupo Sura, como Director de El Colombiano por un día
Insistió en que “la propuesta entonces para los colombianos es que comencemos a construir esa transformación, para una paz sostenible, desde ahora mismo, más allá de cualquier proceso de negociación”
Explicó que esta dirección es necesario “hacer de la educación la llave maestra de las oportunidades y la inclusión social”, “ponernos de acuerdo en retomar y revalorar el papel fundamental que cumple la mujer en un proceso de reconciliación y reconstrucción de vínculos para la convivencia”, “lograr, como sociedad, un nivel de tolerancia cero frente a la ilegalidad y la corrupción, vengan de donde vengan”, y “ponernos de acuerdo y unirnos alrededor de esos intereses comunes, que incluso parecen lógicos –pero no por ello fáciles de llevar a la práctica




