Lee Harvey Oswald, asesino de Kennedy: un culpable siempre en duda

La muerte del presidente John F Kennedy y la de Lee Harvey Oswald está separada por apenas dos días.

Lee Harvey Oswald, el presunto magnicida, acusado del asesinato del presidente John Fitzgerald Kennedy en Dallas el 22 de noviembre de 1963, era huérfano de padre y tuvo una infancia difícil y llena de problemas en donde se cambió de colegio y de casa innumerables veces, lo que lo convirtió en un niño solitario y atormentado por el turbulento matrimonio de su madre

Su niñez transcurrió en Dallas y en Fort Worth y luego se mudó a Nueva York en donde su carácter desadaptado hizo que fuera sometido a estudios psicológicos que revelaron una inteligencia muy por encima del promedio pero marcada por una limitada capacidad emotiva. Vivía dedicado todo el día en leer literatura marxista y contempló la posibilidad de ser miembro el partido comunista de su país, sin embargo, cuando tuvo edad para ingresar al Ejército de EE.UU. se enlistó en la marina en donde tuvo complicaciones por problemas de conducta

En 1959 viajó a la Unión Soviética en donde trató de suicidarse por no conseguir nacionalizarse, pero terminó cansándose con una rusa y luego volvió a Norteamérica a liderar supuestas organizaciones a favores de Fidel Castro

A principios del mes de octubre de 1963, Lee Harvey Oswald logró un empleo como bibliotecario y dice la historia que desde allí le disparó a la comitiva presidencial

Dos días más tarde Oswald recibió un disparo a quemarropa del dueño de un club nocturno de Dallas llamado Jack Ruby, y con su muerte se enterró el testimonio más importante para esclarecer la muerte de Kennedy, aunque persisten las teorías que señalan, como este hombre lo aseguró hasta su muerte, que era inocente.

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