El orgasmo masculino

Las dos zonas principales que se identifican en los hombres para lograr el orgasmo son: el pene y el punto P.

El reflejo orgásmico masculino tiene, al igual que en la mujer, también dos puntos principales de gatillo o zonas que, estimuladas adecuadamente, desencadenan el orgasmo: el pene y el punto P; pero, a diferencia de ellas, la estimulación peneal, prácticamente de cualquier manera que genere una cierta fricción, producirá la sobre-excitación suficiente para desencadenar el orgasmo, usualmente con su asociada eyaculación

La mayoría de los hombres no tiene dificultades para alcanzar un orgasmo con estimulación del pene; aunque haya preferencias por la estimulación del glande o del cuello peneales y con cierta presión, mayor o menor fricción y este o aquel ritmo. Contadas excepciones, en las que cabe la disfunción denominada Eyaculación Demorada o Inhibida (EDI), son motivo de consulta y más bien las consultas abundan por cuanto la eyaculación y el orgasmo aparecen muy fácilmente conformándose tal vez una Eyaculación Precoz (EP)

Aunque en la EDI y en la EP, los nombres hacen referencia a la eyaculación, en este caso son indicadores de la aparición, o no, del reflejo orgásmico. Recordemos que la eyaculación y el orgasmo son dos fenómenos absolutamente independientes, hasta el punto de que puede aparecer uno cualquiera de ellos sin el otro. Sin embargo, de manera natural están tan sincronizados y asociados que suelen ser simultáneos y por ello algunas personas los confunden o los unen como si fueran un solo fenómeno

Al igual que las mujeres que reportan orgasmos diferentes y mucho más intensos y satisfactorios desencadenados por la estimulación de su punto G, ciertos hombres han ubicado y disfrutado su denominado punto P: una zona de su cuerpo desde donde es posible estimular adecuadamente la próstata con tan buena suerte que le produce reflejos orgásmicos más intensos y satisfactorios que los que logra con estimulación de su pene

Principalmente, la estimulación adecuada de la próstata para obtener un orgasmo P se logra mediante al menos uno de estos dos procedimientos: manipulación del pene empujando rítmicamente todo su cuerpo hacia el interior de la pelvis con lo que se presiona la próstata; o excitándola por contacto más directo mediante estimulación desde el recto

No obstante la posible dificultad para ubicarlo y entrenarlo, sin descartar la dificultad para permitirse o permitir la exploración de su cuerpo para encontrar su punto P por la asociación con conductas homosexuales, todo hombre debería darse también la opción de buscarlo indefinidamente, sin descanso y sin desesperanza, dadas las inmejorables satisfacciones que le daría si lo encuentra.

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